Mérida, Mayo Sábado 02, 2026, 01:18 pm
El teléfono móvil de Mariano Díaz (25 años, Barcelona) recibió en la tarde noche del lunes una llamada inesperada. Cuando el delantero contaba las horas para convertirse en nuevo jugador del Sevilla, Julen Lopetegui le llamó para confirmarle que el Real Madrid había decidido frenar su llegada a Nervión al ejercer la opción de tanteo que pactó el año pasado con el Olympique de Lyon. El técnico le transmitió plena confianza y le aseguró que sería un jugador importante. Mariano, cuyo deseo siempre ha sido el de volver a vestir de blanco, tardó escasos segundos en darle el sí.
El retorno del delantero al Madrid se precipitó a
última hora del lunes. El Sevilla y el Lyon habían llegado a un acuerdo para su
traspaso por una cifra cercana a los 35 millones de euros. El delantero se iba
a convertir en el fichaje más caro de la historia del club hispalense. Pero la
operación estaba supeditada a recibir el visto bueno del Madrid. El conjunto
blanco le traspasó el pasado verano al Lyon por ocho millones de euros, pero
mantuvo un 35% de sus derechos y se guardó la opción de poder interferir en
caso de una oferta para su venta. El Lyon le comunicó el lunes al Madrid que
habían alcanzado un acuerdo con el Sevilla. En Chamartín tenían 48 horas para
dar el visto bueno a la operación e ingresar el 35% del precio pactado o recomprarlo
por el 65%. A última hora del día, el director general madridista, José Ángel
Sánchez, le comunicó al presidente del Sevilla, Pepe Castro, que ejecutarían el
derecho de tanteo para fichar al hispano-dominaco. Mariano llegará a Madrid en
las próximas horas y, salvo un contratiempo inesperado, firmará el miércoles su
nuevo contrato con el conjunto blanco para las próximas cinco temporadas. La
operación se cerrará por unos 22 millones de euros.
Nadie se esperaba este desenlace hace unas horas. Ni mucho
menos el jugador, que se había comprometido con el Sevilla y estaba ilusionado
con la opción de jugar en el Sánchez Pizjuán. De hecho, cuenta su entorno más
cercano, que pese a la felicidad por jugar donde realmente quería, se ha
quedado con mal sabor de boca por cómo se han sucedido los acontecimientos.
Dicen incluso que ayer estaba tan nervioso y abrumado que le recomendaron
desconectar el teléfono ante las continuas llamadas del Sevilla y los mensajes
de felicitación.
Para Mariano el objetivo prioritario era regresar a
España. Pese a rendir de manera notable en su primer año con el Lyon, en el que
firmó 21 goles en 45 partidos oficiales, y tener la oportunidad de disputar la
Champions, priorizaba regresar a LaLiga. No había terminado de adaptarse a la
rutina en el país galo, donde ha vivido con uno de sus íntimos amigos.
El hispano-dominicano, un chico muy familiar y
arraigado a su entorno de Premiá del Mar (Barcelona), nunca se había separado
de los suyos. Durante su etapa en Francia aprovechaba cada espacio libre en la
agenda para regresar a la localidad catalana, aunque fueran unas horas. Ayer
fue un día especial para ellos. Desde el día que Mariano abandonó Madrid habían
hablado en numerosas ocasiones de lo "increíble" que sería volver.
Pero a estas alturas lo veían tan complicado que la noticia les generó tanta
emoción como incredulidad.
Mariano aceptó hace un año su salida porque así se lo plantearon tanto Zidane como el club, pero no hubiera tenido dudas en continuar pese a las escasas oportunidades si se lo hubiesen pedido. Para el Madrid su nombre siempre estuvo sobre la mesa. Le siguieron durante todo el curso pasado y los contactos fueron constantes, pero todo se enfrió tras una conversación en el mes de junio. Uno de los motivos era el alto precio que les reclamaban por la recompra del jugador, entre los 50 y 60 millones. El acuerdo con el Sevilla por un precio tan bajo sorprendió a los dirigentes madridistas, que retomaron la opción de recompra pese a su insistencia durante el verano en proclamar que no habría más incorporaciones que las de Vinicius, Courtois y Odriozola. La primera petición para el ataque de Lopetegui era Rodrigo, con una cláusula de rescisión de 120 millones. Ahora, el remedio ante las ausencias de Asensio, Bale o Benzema pasa por Mariano —que tenía un salario de 3,7 millones en Lyon— o Borja Mayoral, dos canteranos. Como lo fueron Morata, Portillo, Soldado... y el propio Rodrigo.
EL PAÍS