Derrota de Maduro simplemente en nuestras manos por Daniel García
Derrota de Maduro simplemente en nuestras manos por Daniel García
Un país en decadencia, desmembrado, sitiado y convulsionado en todos los aspectos hace victima a la sociedad, del control y manipulación de los factores de poder.
La orientación urgente, necesaria, responsable y bien documentada pasa a convertirse en una norma para la toma de decisiones y organización, cuando se plantea un cambio de modelo e inicio de una transformación profunda.
Al pais a través de todos los medios posibles se le induce que la figura de Maduro y la moribunda revolución es inderrotable, lo cual es totalmente falso.
Los resultados electorales oficiales y por muchos considerados manipulados sorprendentemente muestran que desde que el difunto comandante ungio a su pupilo entregándole en el año 2012 un capital numérico de más de 8 millones ciento ochenta mil votos. Quien hoy ostenta el poder fue decreciendo numéricamente, proceso tras proceso hasta llegar en el 2021 en las elecciones regionales a 3 millones setecientos mil votos perdiendo más de 4 millones cuatrocientos mil votos. En ningún proceso detuvo la caída del respaldo popular.
El llamado polo patriótico esta desmantelado, el PCV se deslindó de Maduro hace tiempo, El PPT fue judicializado y sus principales figuras, apresadas unas y hostigadas otras para finalmente ser despojadas de su organizacion. UPV sufrió la baja de su máxima figura y perdió su poca estructura. MEP esta desaparecido del escenario político y sus representantes entraron en conflicto. Tupamaro fue judicializado y su principal figura, José Pinto, está defenestrado de la politica y preso. PODEMOS fue judicializado y hoy esta en manos de mercaderes de la politica sin ninguna estructura importante. ORA, falleció también su principal figura Luis Reyes y, hoy en día, está desarticulada la organización. Somos Venezuela, partido del sector madurista nacido para descapitalizar al PSUV no ha logrado su cometido y su estructura, más que politica, le sirve al régimen imperante para la aplicación y supervicion de las políticas de control social, es una sociedad mercantil que se nutre de la tragedia de los venezolanos sin ningunos representantes o caras visibles que ejerzan un liderazgo político.
Si vemos el decrecimiento numérico de Maduro ya explicado, le sumamos el desmadre irrecuperable del Polo Patriótico, más la dificultades internas del PSUV y a esto le sumamos la imposibilidad del regimen de una recuperación económica ofrecida en los últimos 6 años y la sobredosis de empobrecimiento que se le da a la ciudadanía, año tras año, nos queda asegurar que el cambio es posible y que la única esperanza de Maduro, y su heredada revolución, es la radicalizacion de sus operadores políticos en lograr por todos los medios la división de los maltrechos y disminuidos partidos y dirigentes de oposicion. Cómo contrarrestar esto sería la primera pregunta. La respuesta; con la unidad ciudadana por encima de los intereses y lineamientos de los partidos politicos.
La segunda pregunta. En torno a quién; habrá una sobre oferta electoral que irá decantando de acuerdo al desarrollo de los acontecimientos y se consolidará un figura que conecte con los venezolanos que, junto a otros factores representativos del pais, darán finalmente forma a un gran pacto de gobernabilidad y corresponsabilidad que derrotara la barbarie oficialista. Finalmente, insisto, recuerden que en las últimas elecciones presidenciales del 2018 la tarjeta de la unidad saco más votos que la del PSUV y el triunfo de Maduro lo definió el aporte de los partidos del Polo Patriótico y la oposicion perdió por una minima diferencia. Ahora, con los años transcurridos sin resultados positivos, un país en ruinas y a la deriva más el deterioro de las estructuras oficialistas y la evidente pérdida del respaldo popular, será Maduro inderrotable.
Si en las elecciones regionales del 2021 todos los partidos en contra del oficialismo sumados aunque divididos obtuvieron más votos que el Polo Patriótico. Será que Maduro es inderrotable
Yo estoy convencido que no.
Solo debemos cambiar nuestro comportamiento electoral tradicional , sublevarnos a la partidocracia evidentemente fracasada, participar en la organización y sufragar con sentido patrio.