Mérida, Mayo Viernes 01, 2026, 04:38 am
Venezuela se
convirtió en el territorio de lo posible. Vemos y escuchamos en los medios de
comunicación y redes sociales, el colapso y perversión del sistema político en
nuestro país. Los sectores dominantes y más visibles actúan fallida e
irresponsablemente para mostrar alguna fortaleza, evidentemente inexistente,
que cautive al ciudadano que se encuentra acorralado, en situación de
precariedad económica, presión psicológica, manipulación mediática y en estado
de asfixia y esclavitud del sistema imperante. Emergen alternativas que buscan
cambiar la realidad que se vive bajo parámetros y estrategias de impredecibles
consecuencias y resultados. El escenario mediático prioriza el hervidero de la
oposición desnuda y segmentada, que hace esfuerzos para recomponerse, pese a
tantos señalamientos y fracasos, pero poco habla de las rivalidades
oficialistas y la pugna cruenta muy bien silenciada en la olla del hermetismo
psuvista, que enfrenta por primera vez más dificultades, en todos los sentidos,
que la oposición. Los sectores políticos que "se oponen al régimen"
arrastraran el fenómeno inducido del divisionismo hasta el final. El bloque de
mayor fortaleza trata de dirimir sus diferencias en un proceso de primarias,
que la población ve con buenos ojos, promueve y muestra interés en participar.
Otro sector compuesto por partidos que nacieron recientemente, es decir en la
última década, la mayoría ha actuado en favor del régimen, sus resultados
numéricos fueron muy modestos pero costosos para los inversionistas de la
división y continúan comprometidos junto a otras organizaciones de vieja data
en mantener candidatos propios para las elecciones presidenciales del 2024 y un
tercer grupo de candidatos y aspirantes independientes que mantendrán, en su
mayoría sus posturas, que según las encuestas podrían no tener alguna
incidencia determinante. Este escenario no cambiará y podrá ser superado y
solventado con la unificación de los venezolanos en torno a la oportunidad
cierta de vencer al que resulte finalmente como el candidato oficial del
chavismo o el madurísmo, que para los que no lo han visto son dos corrientes
distintas. Los 3 sectores de oposición van por conquistar al 90% del país que
pide la salida de Maduro del poder. La caja de Pandora en la que esta
convertido el PSUV con tan solo un 10% en sus arcas, como saldo político de 24
años de desgaste y retrocesos aplicados al país, busca el sustituto a la
impopularidad del hasta ahora aspirante a la reelección. Comenzaron los ensayos
en los escenarios dominados por Maduro. Ver a Nicolás Maduro Guerra
dirigiéndose al componente militar tiene un mensaje claro. Muestra una visión
oficialista de una posible nueva sucesión del poder. Muchos se preguntan el
porqué de esta acción en un escenario y momento tan importante para los
componentes de la fuerza armada. Acaso es este un escenario para la
participación protagónica del primogénito del señor Maduro con la anuencia y
consentimiento del señor Padrino López recientemente ratificado en su cargo de
ministro de la defensa. Se han señalado otros posibles candidatos
presidenciales sustitutos como Héctor Rodríguez, Rafael Lacava y hasta los
hermanos Rodríguez. Ante este escenario de grandes especulaciones lo que cuenta
son las acciones. Ya las estamos viendo. El otro que venía volando era Tareck
El Aisami que evidentemente salió del juego como protagonista, al igual que en
su momento Rafael Ramírez, uno desaparecido y otro prófugo, ambos destacados revolucionarios
que manejaron la industria petrolera del país con resultados y saldos por todos
conocidos. Amasaron grandes capitales que difícilmente serán puestos al
servicio del continuismo del socialismo del siglo XXI. Presten atención a estos
dos casos que incidirán en las resultas del torbellino rojo. Pero los
conocedores del ambiente interno en el oficialismo, la jauría roja y los
carroñeros del poder no nombran y subestiman al señor Diosdado Cabello, quien
en cadena nacional fue visto a la diestra del padre de la revolución, hoy
difunto, cuando ungía al señor Maduro como el sucesor para conducir y continuar
la construcción del socialismo, invitando a los venezolanos a votar por él.
Ante esta cadena nacional inolvidable para los venezolanos, en especial para
quienes volvieron a votar por la revolución bolivariana, ante la impopularidad
y decrecimiento numérico irrecuperable del líder del PSUV, será que la cadena
de sucesión chavista será baipaseada. ¿Veremos a un Diosdado Cabello aceptar y
levantarle la mano al ungido por su sombra, es decir, el señor Nicolás Maduro?
Para quienes solo evalúan a la oposición para opinar sobre el futuro electoral,
deben meter en sus cálculos, para manejar escenarios a quienes podrían ser los
posibles candidatos de la revolución. Quien tiene el dominio partidista, se
conecta con su dirigencia y atiende los compromisos de proselitismo político en
todo el país es Diosdado Cabello. Quien maneja gran parte del poder del estado
es el capitán Cabello. Quien tiene tentáculos bien fundamentados, recursos y
más que perder con la posibilidad de una fracaso electoral y eventual entrega
del poder, el señor Cabello. Sin subestimarle, además su influencia mediática
constante y sostenida durante años. Estos grupos cuentan hasta ahora con el
poder del estado y 10% de respaldo como ya lo hemos expresado. Podríamos
asegurar que quienes tienen más que perder no permitirá una aventura y buscaran
imponer la tesis del radicalismo. Una guerra de estrategias, experiencias y
poder está en curso para desarrollarlas en un país en ruinas. Los venezolanos
tienen el reto de no desviarse del interés primario y supremo, tener presente
que tendremos frente a nosotros puro circo, porque el pan seguirá escaseando
mientras el país no salga de las tinieblas.