Crisis de la producción de gasolina por Edgar Márquez C.
Crisis de la producción de gasolina por Edgar Márquez C.
Venezuela se ha visto afectada por la crisis de la gasolina. Claro, no es solo este combustible, sino también otros. No obstante, las grandes inversiones hechas en la etapa democrática, hemos retrocedido en la capacidad de producción, por variadas razones. Entre otras porque la gerencia no ha sido la más eficiente y sus propósitos han estado revestidos del tinte ideológico que caracteriza al régimen.
Gente no calificada, y esto requiere mucha formación especializada, ha estado en las directivas y equipos técnicos de las refinerías, además de que otros inspirados por los propósitos “revolucionarios”, han asumido, en años distintos, la riendas de la estatal petrolera.
Los grupos de poder, dentro del gobierno, han estado batallando por el control del enclave petrolero, en medio de los desaciertos más grandes. Eso ha tenido como telón de fondo la influencia (y el cobro de grandes cantidades) de la antillana Cuba por la asesoría y defensa (al modo de ellos) de la continuidad del régimen socialista – comunista, ahora mezclado con la vocación capitalista de factores chavistas – maduristas.
Los venezolanos asistimos a una de las expresiones más lamentables del negocio petrolero, luego de que fuimos el país de mayor producción y exportación de gasolina, de que estuvimos por años detrás de Arabia Saudita en producción y de que nuestros profesionales eran los mejores de América y dentro de los países de la OPEP gozábamos de la mayor estima.
Aquellos hombres y mujeres se mantenían en nuestra patria porque los sueldos eran de alto nivel. Por eso, al aparecer la crisis, que comenzó con el despido de miles de personas (pito en mano), al aparecer los nubarrones, otros miles decidieron irse más allá de las fronteras, en busca de salarios que pudieran mantener a sus familias y ayudar con remesas a quienes se quedaban en Venezuela.
Las refinerías del Estado Falcón han estado asediadas por explosiones, incendios, accidentes e improvisaciones, a un punto tal que se ha experimentado con asesores de Irán, China y Rusia, y no han acertado con una solución aplicable. Ha sido de tal nivel el desacierto que se llegó a ofrecer los centros de refinación a esos países para asociaciones estratégicas que no se concretaron.
Es decir, vivimos en la angustia de no tener claro el panorama de los combustibles. Mientras tanto, en Barinas siguen esperando la construcción de la refinería que con bastante alboroto publicitario anunció el difunto mandatario nacido en esa entidad, en tanto que en Anzoátegui ya no mencionan las reparaciones en el complejo de Jose, y en el Zulia, estado petrolero por excelencia, siguen esperando que el petróleo sea la redención de los empobrecidos pueblos de la Costa Oriental del Lago.
En el país subsiste un parque automotor semiparalizado, lo cual es un grave daño al funcionamiento de la economía y un agente perturbador de la tranquilidad nacional, porque causa desajustes emocionales y deja dudas sobre nuestra capacidad para enfrentar y superar la crisis global que nos envuelve.