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“Domingo de la Palabra” por Padre Edduar Molina

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“Domingo de la Palabra” por Padre Edduar Molina


Bajo el inspirador lema: “Permaneced en mi Palabra” (Jn 8,31), la Iglesia Universal celebra este tercer domingo del Tiempo Ordinario, como el “Domingo de la Palabra de Dios”. Fue en 2019, con la Carta Apostólica Aperuit Illis, que el Papa Francisco instituyó el Domingo de la Palabra de Dios disponiendo su celebración el III Domingo del Tiempo Ordinario, bajo el anuncio: “Establezco que el III domingo del tiempo ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios» (n. 3)”. El objetivo de esta jornada es dedicar concretamente un domingo del año litúrgico a la Palabra de Dios para darla a conocer al mundo.

 

Recordemos que el Santo Padre al concluir el Jubileo de la Misericordia, en 2016, deseaba que “cada comunidad, en un domingo del Año litúrgico, renovase su compromiso en favor de la difusión, el conocimiento y la profundización de la Sagrada Escritura: un domingo dedicado enteramente a la Palabra de Dios para comprender la inagotable riqueza que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo”. (Misericordia et misera Nº 7).

 

Es importante tener en cuenta que para favorecer el encuentro con Dios en su Palabra es necesario pedir la apertura del corazón, con una verdadera preparación de la lectura orante de la Palabra Divina, que realice en nosotros obras nuevas, desde el plano espiritual, con la oración personal y comunitaria; hasta el plano material, con una vida encarnada en el servicio y compromiso en medio de una sociedad que exige de los creyentes mayor coherencia de vida.

 

La expresión bíblica con la cual este año se quiere celebrar el Domingo de la Palabra de Dios está tomada del Evangelio de Juan 8,31: “Permaneced en mi palabra”. Haciéndonos presente uno de los hechos más llamativos en la historia del pueblo de Israel, un Dios que se dirige al pueblo y a cada uno como “palabra”. Decir que Dios usa la “Palabra” equivale a afirmar que Dios habla, es decir, Dios sale del silencio y en su amor se dirige a la humanidad. El hecho de que Dios hable implica que quiere comunicar algo íntimo y absolutamente necesario para el hombre, sin el cual no podría jamás llegar a un pleno conocimiento de sí mismo ni del misterio de Dios. El coloquio permanente entre Dios y los hombres, que caracteriza la historia bíblica, posee los rasgos de la amistad. Es un coloquio personal, que toca al hombre en lo más íntimo y lo involucra en una relación de amor, alcanzando a cada uno en su historia para estarle cercano.

 

“Permaneced en mi palabra”, es la invitación a no dispersarse, sino a “tener vida en Él” con una unidad profunda y radical como la de los sarmientos a la vid (Jn 15, 1-7). Permanecer en la Palabra de Dios es mucho más que un encuentro acelerado o fortuito. El Concilio Vaticano II, en la Dei Verbum (Nº2) lo explica de modo admirable: “habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y mora con ellos”.

 

El Secretariado Permanente del episcopado venezolano a través del área de Animación Bíblica de la Pastoral del Centro Iniciación a la Vida Cristiana y celebración de la Fe, motiva los fieles venezolanos a unirse a la propuesta del Dicasterio para la Evangelización en relación al Domingo de la Palabra, de vivir esta jornada con creatividad e iniciativa en cada comunidad parroquial, desde la institución de lectores, el envío de los agentes de la animación bíblica, el llevar la biblia de bolsillo, compartir el Evangelio diario por los grupos de WhatsApp, brindar catequesis bíblica o círculos de lectura en las parroquias, en el caso de nuestra parroquia Santiago Apóstol de La Punta, cada viernes a las tres de la tarde. También se ha puesto a disposición online un subsidio litúrgico-pastoral para vivir la Palabra de Dios y la oración en comunidad, en familia y personalmente en la página de la Conferencia Episcopal Venezolana.

 

Que este domingo de la Palabra de Dios nos permite a los cristianos, una vez más, reforzar la tenaz invitación de Jesús a escuchar y custodiar su Palabra para ofrecer al mundo un testimonio de esperanza que nos permita ir más allá de las dificultades del momento presente.

 

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos; penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hb 4,12).

 

Mérida, 21 de enero de 2024

 





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