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“El día que San Juan Pablo II cantó en Mérida” por Padre Edduar Molina Escalona (*)

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por Padre Edduar Molina Escalona (*)
“El día que San Juan Pablo II cantó en Mérida” por Padre Edduar Molina Escalona


Este 28 de enero de 2024 se conmemoran los 39 años de la histórica visita de San Juan Pablo II a Mérida, aún viven entre nosotros testigos de primera fila, hombres y mujeres de gran compromiso cristiano que tuvieron la enorme responsabilidad de formar parte de un gran equipo de trabajo, bajo la sabia guía del entonces Arzobispo Miguel Antonio Salas y su Auxiliar Monseñor Baltazar Porras, quienes llevaron adelante detalle a detalle, con verdadero esmero y pasión, cada paso del peregrino de la paz por estas tierras andinas.

 

Uno de ellos es el músico y profesor, ingeniero Orlando José Chacón Mora, quien como el mismo nos cuenta estudió en el Seminario Interdiocesano de Caracas en tiempos del Rector Miguel Antonio Salas, teniendo además como compañero de Seminario al Cardenal Baltazar Porras, coordinador de la Visita Papal. Su primer encargo como músico fue, junto a la coral de del Colegio de Ingenieros, cantar la misa la misa de Ordenación Episcopal de Monseñor Porras. En esta eucaristía se cantó el “Ave María de Tomás Luis de Victoria”, siendo escuchada por el Padre Edgar Roa de la Diócesis de San Cristóbal, quien queda impactado por tan fina interpretación, hasta el punto de sugerir a Monseñor Salas lo hiciera responsable de la Comisión de Canto Litúrgico de la visita del Papa polaco a la provincia andina.

 

La primera decisión del profesor Orlando Chacón fue abrir espacios de participación y agrupar a los principales coros y orfeones de la ciudad, como el Universitario, el del Colegio de Ingenieros, constituido como núcleo central, además de los coros parroquiales de la Arquidiócesis, así como de Parroquias hermanas de las Diócesis de Trujillo y de San Cristóbal, todos bajo el repertorio de Monseñor Edgar Roa.

 

Los cantos litúrgicos fueron grabados por el profesor Orlando, diligentemente, y distribuidos a las parroquias en casetes para ser escuchados por el pueblo, con meses de anticipación, pues se cumplió la meta, hacer que toda la gran asamblea reunida en la explanada de la Hechicera, entonara los cantos. El pueblo cantó en la misa.

Los ensayos para lograr el gran coro de la misa papal, comenzaron en el mes de noviembre de 1984, tres meses de ensayos permanentes, en el auditorio del Colegio Inmaculada, para un total de 526 voces que llegaron al corazón de todos los participantes de la inolvidable primera misa de un Romano Pontífice en las cumbres de los andes venezolanos.

 

Otra anécdota importante contada por el Orlando Chacón, fue la sorpresa preparada por su coral del Colegio de Ingenieros, un canto polaco popular conocido como “Córalo el Montañez”, donde se narra la historia de un campesino que tuvo que abandonar su campo y emigrar lejos para buscar el pan para su familia. En esta sorpresa marcó su talento el ingeniero merideño Roberto Suárez, quien realizó su postgrado en Metalurgia en Polonia, junto a su esposa polaca. Luego de muchos ensayos que implicaron el dominio de la fonética de esta lengua.  Llegó el anhelado día de presentarse al Papa, justo a la entrada del Palacio Arzobispal, en medio de la colonia polaca residente en Mérida, escuchó Karol Wojtyla tan sentida canción de su terruño natal, en ese momento rompió los tres anillos de seguridad, se acercó a la coral, tomó del brazo al profesor Orlando Chacón y comenzó a cantar el Papa espontáneamente y a dirigir la pieza, y les dijo estas palabras: ustedes son venezolanos, pero cantando esto son ustedes polacos”.

 

A 39 años de tan maravillosa experiencia de fe, recordemos las palabras de su homilía: “Me es grato rendir homenaje a las nobles tradiciones cristianas de esta comarca y reconocer los grandes méritos que el clero y los fieles de esta Arquidiócesis han adquirido en la difusión de la fe… esa fe que ha sufrido los embates del laicismo y secularismo debe ser renovada. Y renovar la fe es profundizar en el conocimiento de la doctrina católica; es hacer la experiencia vital del amor de Dios y a los hermanos; es anunciar a los demás el Evangelio. Sólo esa fe renovada será capaz de conducir a la FIDELIDAD: Fidelidad a Jesucristo, a la Iglesia y al hombre”.

 

Mérida, 28 de enero de 2024

 

(*) Director del Archivo Arquidiocesano de la Arquidiócesis de Mérida





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