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Conversaciones con Orlando Oberto Urbina

Luis Eduardo Martínez: "Seré el próximo presidente de Venezuela"

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Luis Eduardo Martínez: "Seré el próximo presidente de Venezuela"


Texto y Foto: Orlando Oberto Urbina CNP: 9.207.

Es candidato a la presidencia de la república por varias organizaciones políticas, como AD, Copei, MR y otros. Señala que será el nuevo presidente,  y que guiará al país por un mejor sendero de entendimiento y paz.

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Algunos contratiempos sucedieron en el momento de entrevistarlo, ya que el hotel donde se hospedaba no permitía entrevistas. Al final se resolvió, y proseguimos a realizar dicho trabajo. Me costó después llegar a mi casa por la falta de transporte, y aunque el candidato había prometido enviarme a casa con su chofer, su jefe de prensa me dejó en una parada. Ésas, a veces, son las vicisitudes que pasamos cuando insistimos en hacer un trabajo que oriente y dé a conocer a la sociedad venezolana lo que ha planteado como propuesta para la presidencia de este candidato presidencial.

Luis Eduardo Martínez Hidalgo es oriundo del estado Aragua, es hijo de un oficial de la Fuerza Aérea Venezolana, y su progenitora fue secretaria durante 30 años, de la Escuela de Aviación Militar.

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Está casado con la abogada Larissa González, nativa de Maracay, quien desempeñó un papel primordial en la Asamblea Nacional. González fue elegida en 2015 como diputada por el estado Delta Amacuro. Martínez realizó sus estudios de primaria en los colegios “El Calicanto” y “Los Próceres” de Maracay, mientras que los estudios de bachillerato los hizo en el Liceo Militar Gran Mariscal de Ayacucho y en el Agustín Codazzi, emblemáticos institutos de la capital aragüeña. En el Codazzi se graduó de bachiller.

Es Ingeniero Agrónomo egresado de la Universidad de Oriente (UDO), realizó estudios de posgrado en la University of Miami, después en la Complutense de Madrid, en la Universidad Argentina de la Empresa, también en la North China University of  Technology y finalmente en la Universidad Nueva Esparta. En la UDO obtuvo una MBA (Maestría en Administración de empresas) y una MSPM (Maestría en Manejo de Proyectos) con certificado de honor. En la última universidad mencionada, se doctoró en Control Contencioso Administrativo. Es también doctor honoris causa de la Universidad Bicentenaria de Aragua, y de cinco universidades extranjeras.

Fue concejal y diputado regional en tres ocasiones, y gobernador del estado Monagas en dos ocasiones; desempeñándose a la par como presidente de la Asociación de Gobernadores de Venezuela junto a Didalco Bolívar, Francisco Arias Cárdenas y otros mandatarios regionales. En dicha asociación, promovió la aprobación de la Ley de Asignaciones Económicas Especiales y la del FIDES, que dieron soporte económico al proceso de descentralización, con el fin de impulsar y multiplicar las disponibilidades presupuestarias para los estados que lideraban.

Por la cual, se considera a Luis Eduardo Martínez un gerente probadamente exitoso en el sector privado nacional y extranjero, al ser parte de directivas de distintas corporaciones, especialmente en el sector educativo.

Actualmente, es rector de la Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC), rector de la Millennia Atlantic University, y consejero de la Universidad Bicentenaria de Aragua.

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Es diputado de la Asamblea Nacional (2020) por el estado Aragua, es jefe de la fracción parlamentaria de Acción Democrática, y primer vicepresidente de la Comisión para el Diálogo, la Paz y la Reconciliación, en la cual se ha desempeñado para facilitar el reencuentro de los venezolanos.

OOU: ¿Cuáles han sido las causas de la división en AD y sus efectos, acaso hay caudillismo, o falta de liderazgo?

LEM: El origen de nuestra situación actual se remonta desde tiempos atrás, en los últimos años en que Acción Democrática fue gobierno,  y lo he pensado muy bien y lo atribuyo a esa primera etapa. La desconexión, ese divorcio de los sectores populares, y el apartarnos de los principios originales de Acción Democrática: un partido popular que devino en una organización que privilegió a los sectores privilegiados de la sociedad venezolana, y dejó de un lado a los más desposeídos. En los últimos tiempos, las razones que nos han separado fueron de visión, debido a la manera de encarar el quehacer político en el país. Un grupo de dirigentes nos mantuvimos firmes en nuestra convicción de que había que votar y participar en elecciones, y que la vía no eran los atajos ni la violencia, porque eso no son los principios de Acción Democrática. Otros creyeron que la vía correcta era la abstención y la intromisión extranjera;  y eso produjo un divorcio que, hoy, las razones que lo originaron ya no tienen motivo suficiente para mantenernos alejados, porque hoy todos creemos en la vía electoral, es necesario votar porque no hay que abstenerse sino ver lo que está pasando en la calle. No he visto a nadie que no promueva las elecciones presidenciales.

OOU: ¿Qué le lleva a ser candidato presidencial?

LEM: Mi convicción de que puedo ser un buen presidente, y de que tengo las credenciales, las capacidades, las competencias, las experiencias en el sector público y privado, la formación profesional y el carácter, la disposición al diálogo, a la reconciliación y a los consensos de poder gobernar a Venezuela. Va a ser la época más compleja y más difícil de la existencia como país.

OOU: ¿Cree Luis Eduardo Martínez que un candidato a la presidencia debe conocer el Estado, es decir debe ser un estadista?

LEM: Lo conozco a fondo, no solamente lo conozco desde la visión del hombre público pues he sido concejal, dos veces gobernador regional, parlamentario nacional, presidente de la Asociación de Gobernadores y también lo conozco desde el sector privado, porque he sido autoridad universitaria de instituciones de carácter privado en Venezuela y en el extranjero. Soy rector de una de las mejores universidades del país y soy chancellor de una universidad extranjera, con lo cual resumo la experiencia como hombre público y privado. Solamente al revisar los credenciales, creo tenerlos, y la suerte de haber estudiado tanto en Venezuela como en el extranjero, especialmente en Estados Unidos, en Europa y en China, eso me acumula experiencias en países que hoy son repuntados como puntales de desarrollo; de manera que esa sumatoria tras una reflexión profunda y de militar en un partido profundamente popular me llevó a la convicción de que me llegó nuevamente el momento de aspirar la presidencia de la república, digo otra vez, porque hace bastante tiempo el Presidente Rafael Caldera me llamó a su despacho cuando era gobernador de Monagas y me dijo: “Compadre -porque éramos compadres-: creo que mi sucesor debe ser usted”.

Se inició un movimiento que luego no se concretó, yo estoy seguro que hubiese sido mejor presidente que Hugo Chávez Frías, quien fue el que sucedió a Caldera.

OOU: Usted habla de la universidad. ¿Cómo debe ser la universidad pública venezolana en el siglo XXI?

LEM: Conozco bien la universidad venezolana y las universidades en el extranjero donde he estudiado. La universidad venezolana tiene obligatoriamente que pasar por un proceso de transformación, de modernización y de convertirse en una institución de vanguardia. La universidad que yo dirijo se caracteriza por un modelo de competencia que hace posible graduar profesionales exitosos no solo en cualquier parte del mundo. El mejor ingeniero de la Nasa, hace dos años atrás, egresó de mi universidad, y los mejores cuatro gerentes de Latinoamérica, según una prestigiosa revista de gerencia, son egresados de mi Universidad, y muchos más están regados por Europa. Esta es una universidad altamente exigente que, para graduarse, exige al estudiante un índice académico no menor de catorce puntos. Otro rector de otra universidad me dijo: “Si yo pido en mi universidad esos requisitos, no se me gradúa nadie”. Una universidad que para graduarse debes tener una suficiencia en inglés, y debes tener experiencia y experticia sobre inteligencia artificial. Por lo cual, creo que la universidad debe renovarse, debe adecuarse a la realidades del mundo actual, tiene que internacionalizarse, globalizarse y no olvidarse de buenos sueldos y salarios de los profesores universitarios, buenas pensiones y jubilaciones a los profesores jubilados que siguen siendo parte del quehacer universitario.

[Las universidades] tienen que ser dotadas suficientemente y equipadas modernamente. Pero todo eso pasa por un tema gravísimo que es el financiamiento. Hoy las universidades están subfinanciadas, hoy el CNU del cual soy miembro apenas financia un 5% del presupuesto del requerimiento de las universidades, pero la universidad pública venezolana está obligada    -como lo hacen otras universidades del mundo- a procurar fórmulas de financiamiento que permitan su independencia del Estado. No se puede ser una universidad autónoma si su presupuesto depende sólo del Estado. Eso es una absoluta distorsión de la autonomía. Si usted quiere que se le respete su autonomía, entonces debe tener la capacidad de generar sus propios recursos. Es como tener un hijo que quiere ser independiente, que dice que no quiere depender de sus padres que lo tutelen, pero entonces todos los quince y último le pide al papá o la mamá la mesada.

La universidad venezolana debe ser capaz, porque hay suficiente talento en las universidades: en los tres continentes donde yo estudié, la participación del Estado en los presupuestos universitarios es mínimo. Estoy hablando de Estados Unidos y, reitero, en España y Europa donde predomina un régimen liberal; y en Norteamérica, un régimen capitalista; y de China, un régimen comunista cuyas universidades nutren su presupuesto con fuentes distintas a las del Estado.

OOU: ¿Cree Luis Eduardo Martínez que podemos transitar un proceso de transición política en paz?

LEM: Estoy absolutamente convencido de ello, no solamente de que vamos a transitarlo que vamos a transitarlos, sino que también es necesario, ya que [para evitar] los daños colaterales –que pueden ser para el hijo tuyo, o el mío, o cualquier familiar-, no hay otra alternativa que no sea preservar la paz, pero para ello se necesita al frente del Estado y del gobierno, no solo a un hombre que lo entienda, sino que haya demostrado una y otra vez que tiene el talante necesario, la formación necesaria y la naturaleza de gran conciliador, porque el 28 de julio sólo se va elegir el presidente de la república. La Asamblea Nacional seguirá siendo la misma, [así como] el poder judicial, el TSJ, el alto mando militar, el fiscal general, el poder ciudadano, el poder electoral, los gobernadores y alcaldes seguirán siendo los mismos por más de año y medio.

Eso significa que nadie absolutamente nadie podrá gobernar, garantizar la gobernabilidad, si no es capaz de entenderse aquí con perseguidos y perseguidores. Es imposible mantener la paz y, reitero, no hay algo más importante que preservar la paz.

OOU: ¿Usted cree que la política venezolana ha llegado a un nivel de desprestigio? ¿Por qué los jóvenes no se motivan a hacer política?

LEM: Claro que sí lo creo y lo entiendo, porque en cuanto a estudios de opinión de las mejores consultoras de Venezuela, el índice de rechazo al presidente Maduro es bien alto; pero, también el rechazo hacia algunos dirigentes de oposición es superior al del presidente de la república, y el poco interés de los jóvenes en el tema político es la demostración de cómo las luchas, las confrontaciones, nos han conducido a esta situación, y los jóvenes no se interesan porque tienen otros intereses, otras preferencias, y porque no se les motiva suficientemente a que la suerte del mañana -de su mañana- depende precisamente de que el Estado Venezolano sea capaz de garantizarle las mejores oportunidades. En la medida en que los muchachos vean que un gobierno es capaz de satisfacer sus expectativas y [de mostrar interés] en lo que les conviene, se interesarán en la política venezolana.

OOU: ¿De llegar a ser Presidente electo el 28 de julio, no le preocupan los seis largos meses para la toma de posesión?

LEM: No me preocupan en absoluto, porque eso me va a permitir en ese tiempo adelantar un agresivo lobby internacional que permita la liberación de los cuantiosos recursos que se encuentran retenidos en el extranjero, y hablo de los veintiuno mil millones de dólares que se encuentran retenidos en diferentes países, [así como] de conceptos que se encuentran retenidos; y segundo, porque me va a permitir hacer una selección rigurosa de mi equipo de quiénes van a ser mis centenares de colaboradores, ya que se necesitan cantidad de funcionarios de mayor nivel de conocimiento sobre la administración pública. Yo que soy rector de una universidad, estoy inclinado; y en Estados Unidos se ha aplicado mucho una especie de concurso de credenciales de oposición. Conmigo van a gobernar los más capaces, pues será mi reputación la que está en juego si el gobierno es bueno o es malo. Entonces, ese período me va a permitir escoger a los mejores y capacitarlos: entrenarlos en nuestra gestión de gobierno, y afinar los detalles que seguramente están por precisar en el plan de gestión de gobierno que tiene como prioridad absoluta la recuperación de la economía, y garantizar un milagro económico que solo será posible por la vía del incremento de los ingresos y de la capacidad de compra o de la demanda de la gran mayoría de los venezolanos.

OOU: Como diputado de la Asamblea Nacional, te pregunto: ¿Por qué parece que tenemos un país sin memoria y sin cuenta? ¿Presentan memoria y cuenta los ministros, como lo establece el artículo 244 de nuestra Carta Magna?

LEM: Para serte absolutamente sincero, debo decirte que sí la presentan. Uno debe ser sincero en cada entrevista, debe andarse con la verdad y han presentado sus cuentas en estos tres últimos años. Ahora, que eso no se haya publicitado suficientemente es otra cosa. El presidente la ha presentado rigurosamente apegado a la constitución cada año. Él presenta su informe, según las modificaciones constitucionales. El presidente no presenta memoria y cuenta, sino un informe, y luego la vicepresidenta de la república, junto con los ministros y vicepresidentes sectoriales que han acudido a la Asamblea Nacional, y han hecho entrega de la memoria y cuenta a las comisiones permanentes. Que no se ha hecho de esto una gran divulgación, es decir, no se ha informado correctamente, es atribuible básicamente a una debilidad gubernamental que no lo hizo a tiempo.

Que la memoria y cuenta reflejen que ha sido una pésima gestión, eso sí es obvio. La formalidad la han cumplido pero, en todo caso, estos son veinticinco años de verdadero fracaso. Basta con pegar el oído en la calle para oír el juicio del común, porque este es un gobierno que fracasó.

OOU: ¿Por qué se le ha acusado a la oposición democrática de ser “alacranes”, o colaboracionistas del gobierno?

LEM: Mira, no sé quién es más colaboracionista, tanto fuera como dentro del país. En Caracas hay una quinta que se llama “Anauco”, que tiene una historia de más de cinco siglos. Esa quinta es testigo de todos los encuentros que se han producidos con dirigentes de la oposición y del gobierno, a diferencia de que cuando yo me reúno con el presidente de la república, o el presidente de la Asamblea Nacional, tengo que reunirme porque soy diputado y lo hago a cara descubierta. Pero hay otros que se reúnen a medianoche y a oscuras, y andan por las calles de Caracas, y se reúnen fuera del país. Lo hemos criticado, porque esas reuniones deben hacerse en Venezuela, y no hay ninguna razón para ir a Oslo, a Barbados, a Ciudad de México o a Punta Cana. Deben hacerlo en Caracas, porque andan tranquilos por allí. Quizá en esta materia, el centro de la discusión es la descalificación en que se ha convertido para algunos por la falta de argumentos, y por hacer política. Te puedo decir que conozco a quien acuñó ese término de “alacranes”, no solo es que lo conozco, sino que lo tuve refugiado en mi apartamento en la ciudad de Miami durante varios meses cuando el gobierno lo persiguió. Es un muchacho que creo es bien capaz, y acuñó ese término de “alacranes” que fue un éxito. Hoy, por cierto, está trabajando con un empresario de los más ricos de Venezuela, y en algunas ocasiones trabaja para el gobierno, y no lo critico, porque tiene derecho a trabajar, pero ése que acuñó el término de “alacrán”, hoy es un destacado colaborador de un reputado empresario, y un colaborador de un consultor a tiempo indeterminado de altas figuras del gobierno. Entonces, ¿por qué acuñaron el término? Bueno, porque nosotros creíamos que era necesario participar en las elecciones, porque creímos que era necesario apartarse de la violencia y por esto nos calificaron como tales. Resulta que los que antes proclamaron la violencia hoy no creen en ella, no participaban en procesos electorales, y hoy participan en procesos electorales.

Entonces, si somos alacranes porque participamos en procesos electorales, ellos también son alacranes. Además de eso, digo que son vergonzosos los promotores de ese tipo de campaña. Hace pocos días conversé personalmente con el gobernador Manuel Rosales en mi visita a Maracaibo, y rechacé una y otra vez la campaña grosera y brutal que se hiciera contra él. Es una campaña ordenada y que fue pagada. Según Manuel Rosales, costo más de centenares de miles de dólares. Eso no es la manera de hacer política, así que cuando se entienda que no hay oposición buena ni oposición mala; que lo que hay es una oposición que desea el cambio en Venezuela, entonces andaremos por el camino correcto y andaremos mejor.

OOU: ¿Qué es la amistad para Luis Eduardo Martínez?

LEM: Es el sentimiento más hermoso que puede existir.





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