Mérida, Febrero Lunes 09, 2026, 02:45 pm
Texto y Foto: Orlando Oberto Urbina CNP: 9.207.
Es candidato a la presidencia de la república por varias organizaciones políticas, como AD, Copei, MR y otros. Señala que será el nuevo presidente, y que guiará al país por un mejor sendero de entendimiento y paz.

Algunos
contratiempos sucedieron en el momento de entrevistarlo, ya que el hotel donde
se hospedaba no permitía entrevistas. Al final se resolvió, y proseguimos a
realizar dicho trabajo. Me costó después llegar a mi casa por la falta de
transporte, y aunque el candidato había prometido enviarme a casa con su
chofer, su jefe de prensa me dejó en una parada. Ésas, a veces, son las vicisitudes
que pasamos cuando insistimos en hacer un trabajo que oriente y dé a conocer a
la sociedad venezolana lo que ha planteado como propuesta para la presidencia
de este candidato presidencial.
Luis Eduardo Martínez Hidalgo es oriundo del estado Aragua, es hijo de un oficial de la Fuerza Aérea Venezolana, y su progenitora fue secretaria durante 30 años, de la Escuela de Aviación Militar.

Está casado con la
abogada Larissa González, nativa de Maracay, quien desempeñó un papel primordial
en la Asamblea Nacional. González fue elegida en 2015 como diputada por el
estado Delta Amacuro. Martínez realizó sus estudios de primaria en los colegios
“El Calicanto” y “Los Próceres” de Maracay, mientras que los estudios de
bachillerato los hizo en el Liceo Militar Gran Mariscal de Ayacucho y en el Agustín
Codazzi, emblemáticos institutos de la capital aragüeña. En el Codazzi se graduó
de bachiller.
Es Ingeniero
Agrónomo egresado de la Universidad de Oriente (UDO), realizó estudios de
posgrado en la University of Miami, después
en la Complutense de Madrid, en la Universidad Argentina de la Empresa, también
en la North China University of Technology y finalmente en la Universidad
Nueva Esparta. En la UDO obtuvo una MBA (Maestría en Administración de
empresas) y una MSPM (Maestría en Manejo de Proyectos) con certificado de honor.
En la última universidad mencionada, se doctoró en Control Contencioso
Administrativo. Es también doctor honoris causa de la Universidad Bicentenaria
de Aragua, y de cinco universidades extranjeras.
Fue concejal y
diputado regional en tres ocasiones, y gobernador del estado Monagas en dos
ocasiones; desempeñándose a la par como presidente de la Asociación de
Gobernadores de Venezuela junto a Didalco Bolívar, Francisco Arias Cárdenas y
otros mandatarios regionales. En dicha asociación, promovió la aprobación de la
Ley de Asignaciones Económicas Especiales y la del FIDES, que dieron soporte
económico al proceso de descentralización, con el fin de impulsar y multiplicar
las disponibilidades presupuestarias para los estados que lideraban.
Por la cual, se
considera a Luis Eduardo Martínez un gerente probadamente exitoso en el sector
privado nacional y extranjero, al ser parte de directivas de distintas
corporaciones, especialmente en el sector educativo.
Actualmente, es rector de la Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC), rector de la Millennia Atlantic University, y consejero de la Universidad Bicentenaria de Aragua.

Es diputado de la
Asamblea Nacional (2020) por el estado Aragua, es jefe de la fracción
parlamentaria de Acción Democrática, y primer vicepresidente de la Comisión
para el Diálogo, la Paz y la Reconciliación, en la cual se ha desempeñado para
facilitar el reencuentro de los venezolanos.
OOU: ¿Cuáles han sido las causas de la división en AD
y sus efectos, acaso hay caudillismo, o falta de liderazgo?
LEM: El origen de nuestra
situación actual se remonta desde tiempos atrás, en los últimos años en que
Acción Democrática fue gobierno, y lo he
pensado muy bien y lo atribuyo a esa primera etapa. La desconexión, ese
divorcio de los sectores populares, y el apartarnos de los principios
originales de Acción Democrática: un partido popular que devino en una
organización que privilegió a los sectores privilegiados de la sociedad
venezolana, y dejó de un lado a los más desposeídos. En los últimos tiempos,
las razones que nos han separado fueron de visión, debido a la manera de
encarar el quehacer político en el país. Un grupo de dirigentes nos mantuvimos
firmes en nuestra convicción de que había que votar y participar en elecciones,
y que la vía no eran los atajos ni la violencia, porque eso no son los principios
de Acción Democrática. Otros creyeron que la vía correcta era la abstención y
la intromisión extranjera; y eso produjo
un divorcio que, hoy, las razones que lo originaron ya no tienen motivo
suficiente para mantenernos alejados, porque hoy todos creemos en la vía
electoral, es necesario votar porque no hay que abstenerse sino ver lo que está
pasando en la calle. No he visto a nadie que no promueva las elecciones presidenciales.
OOU: ¿Qué le lleva a ser candidato presidencial?
LEM: Mi convicción de que
puedo ser un buen presidente, y de que tengo las credenciales, las capacidades,
las competencias, las experiencias en el sector público y privado, la formación
profesional y el carácter, la disposición al diálogo, a la reconciliación y a
los consensos de poder gobernar a Venezuela. Va a ser la época más compleja y
más difícil de la existencia como país.
OOU: ¿Cree Luis Eduardo Martínez que un candidato a la
presidencia debe conocer el Estado, es decir debe ser un estadista?
LEM: Lo conozco a fondo, no
solamente lo conozco desde la visión del hombre público pues he sido concejal,
dos veces gobernador regional, parlamentario nacional, presidente de la
Asociación de Gobernadores y también lo conozco desde el sector privado, porque
he sido autoridad universitaria de instituciones de carácter privado en
Venezuela y en el extranjero. Soy rector de una de las mejores universidades
del país y soy chancellor de una
universidad extranjera, con lo cual resumo la experiencia como hombre público y
privado. Solamente al revisar los credenciales, creo tenerlos, y la suerte de haber
estudiado tanto en Venezuela como en el extranjero, especialmente en Estados
Unidos, en Europa y en China, eso me acumula experiencias en países que hoy son
repuntados como puntales de desarrollo; de manera que esa sumatoria tras una
reflexión profunda y de militar en un partido profundamente popular me llevó a
la convicción de que me llegó nuevamente el momento de aspirar la presidencia
de la república, digo otra vez, porque hace bastante tiempo el Presidente
Rafael Caldera me llamó a su despacho cuando era gobernador de Monagas y me
dijo: “Compadre -porque éramos compadres-: creo que mi sucesor debe ser usted”.
Se inició un
movimiento que luego no se concretó, yo estoy seguro que hubiese sido mejor
presidente que Hugo Chávez Frías, quien fue el que sucedió a Caldera.
OOU: Usted habla de la universidad. ¿Cómo debe ser la
universidad pública venezolana en el siglo XXI?
LEM: Conozco bien la
universidad venezolana y las universidades en el extranjero donde he estudiado.
La universidad venezolana tiene obligatoriamente que pasar por un proceso de
transformación, de modernización y de convertirse en una institución de
vanguardia. La universidad que yo dirijo se caracteriza por un modelo de
competencia que hace posible graduar profesionales exitosos no solo en
cualquier parte del mundo. El mejor ingeniero de la Nasa, hace dos años atrás,
egresó de mi universidad, y los mejores cuatro gerentes de Latinoamérica, según
una prestigiosa revista de gerencia, son egresados de mi Universidad, y muchos
más están regados por Europa. Esta es una universidad altamente exigente que,
para graduarse, exige al estudiante un índice académico no menor de catorce
puntos. Otro rector de otra universidad me dijo: “Si yo pido en mi universidad
esos requisitos, no se me gradúa nadie”. Una universidad que para graduarse debes
tener una suficiencia en inglés, y debes tener experiencia y experticia sobre
inteligencia artificial. Por lo cual, creo que la universidad debe renovarse,
debe adecuarse a la realidades del mundo actual, tiene que internacionalizarse,
globalizarse y no olvidarse de buenos sueldos y salarios de los profesores
universitarios, buenas pensiones y jubilaciones a los profesores jubilados que
siguen siendo parte del quehacer universitario.
[Las
universidades] tienen que ser dotadas suficientemente y equipadas modernamente.
Pero todo eso pasa por un tema gravísimo que es el financiamiento. Hoy las
universidades están subfinanciadas, hoy el CNU del cual soy miembro apenas
financia un 5% del presupuesto del requerimiento de las universidades, pero la
universidad pública venezolana está obligada -como lo hacen otras universidades del mundo-
a procurar fórmulas de financiamiento que permitan su independencia del Estado.
No se puede ser una universidad autónoma si su presupuesto depende sólo del
Estado. Eso es una absoluta distorsión de la autonomía. Si usted quiere que se
le respete su autonomía, entonces debe tener la capacidad de generar sus
propios recursos. Es como tener un hijo que quiere ser independiente, que dice
que no quiere depender de sus padres que lo tutelen, pero entonces todos los
quince y último le pide al papá o la mamá la mesada.
La universidad
venezolana debe ser capaz, porque hay suficiente talento en las universidades:
en los tres continentes donde yo estudié, la participación del Estado en los
presupuestos universitarios es mínimo. Estoy hablando de Estados Unidos y,
reitero, en España y Europa donde predomina un régimen liberal; y en
Norteamérica, un régimen capitalista; y de China, un régimen comunista cuyas
universidades nutren su presupuesto con fuentes distintas a las del Estado.
OOU: ¿Cree Luis Eduardo Martínez que podemos transitar
un proceso de transición política en paz?
LEM: Estoy absolutamente
convencido de ello, no solamente de que vamos a transitarlo que vamos a
transitarlos, sino que también es necesario, ya que [para evitar] los daños
colaterales –que pueden ser para el hijo tuyo, o el mío, o cualquier familiar-,
no hay otra alternativa que no sea preservar la paz, pero para ello se necesita
al frente del Estado y del gobierno, no solo a un hombre que lo entienda, sino
que haya demostrado una y otra vez que tiene el talante necesario, la formación
necesaria y la naturaleza de gran conciliador, porque el 28 de julio sólo se va
elegir el presidente de la república. La Asamblea Nacional seguirá siendo la
misma, [así como] el poder judicial, el TSJ, el alto mando militar, el fiscal
general, el poder ciudadano, el poder electoral, los gobernadores y alcaldes
seguirán siendo los mismos por más de año y medio.
Eso significa que
nadie absolutamente nadie podrá gobernar, garantizar la gobernabilidad, si no
es capaz de entenderse aquí con perseguidos y perseguidores. Es imposible
mantener la paz y, reitero, no hay algo más importante que preservar la paz.
OOU: ¿Usted cree que la política venezolana ha llegado
a un nivel de desprestigio? ¿Por qué los jóvenes no se motivan a hacer
política?
LEM: Claro que sí lo creo y lo
entiendo, porque en cuanto a estudios de opinión de las mejores consultoras de
Venezuela, el índice de rechazo al presidente Maduro es bien alto; pero,
también el rechazo hacia algunos dirigentes de oposición es superior al del
presidente de la república, y el poco interés de los jóvenes en el tema
político es la demostración de cómo las luchas, las confrontaciones, nos han
conducido a esta situación, y los jóvenes no se interesan porque tienen otros
intereses, otras preferencias, y porque no se les motiva suficientemente a que
la suerte del mañana -de su mañana- depende precisamente de que el Estado
Venezolano sea capaz de garantizarle las mejores oportunidades. En la medida en
que los muchachos vean que un gobierno es capaz de satisfacer sus expectativas y
[de mostrar interés] en lo que les conviene, se interesarán en la política
venezolana.
OOU: ¿De llegar a ser Presidente electo el 28 de
julio, no le preocupan los seis largos meses para la toma de posesión?
LEM: No me preocupan en
absoluto, porque eso me va a permitir en ese tiempo adelantar un agresivo lobby internacional que permita la
liberación de los cuantiosos recursos que se encuentran retenidos en el
extranjero, y hablo de los veintiuno mil millones de dólares que se encuentran
retenidos en diferentes países, [así como] de conceptos que se encuentran
retenidos; y segundo, porque me va a permitir hacer una selección rigurosa de
mi equipo de quiénes van a ser mis centenares de colaboradores, ya que se
necesitan cantidad de funcionarios de mayor nivel de conocimiento sobre la
administración pública. Yo que soy rector de una universidad, estoy inclinado;
y en Estados Unidos se ha aplicado mucho una especie de concurso de
credenciales de oposición. Conmigo van a gobernar los más capaces, pues será mi
reputación la que está en juego si el gobierno es bueno o es malo. Entonces,
ese período me va a permitir escoger a los mejores y capacitarlos: entrenarlos
en nuestra gestión de gobierno, y afinar los detalles que seguramente están por
precisar en el plan de gestión de gobierno que tiene como prioridad absoluta la
recuperación de la economía, y garantizar un milagro económico que solo será
posible por la vía del incremento de los ingresos y de la capacidad de compra o
de la demanda de la gran mayoría de los venezolanos.
OOU: Como diputado de la Asamblea Nacional, te
pregunto: ¿Por qué parece que tenemos un país sin memoria y sin cuenta? ¿Presentan
memoria y cuenta los ministros, como lo establece el artículo 244 de nuestra
Carta Magna?
LEM: Para serte absolutamente
sincero, debo decirte que sí la presentan. Uno debe ser sincero en cada
entrevista, debe andarse con la verdad y han presentado sus cuentas en estos
tres últimos años. Ahora, que eso no se haya publicitado suficientemente es
otra cosa. El presidente la ha presentado rigurosamente apegado a la
constitución cada año. Él presenta su informe, según las modificaciones
constitucionales. El presidente no presenta memoria y cuenta, sino un informe,
y luego la vicepresidenta de la república, junto con los ministros y
vicepresidentes sectoriales que han acudido a la Asamblea Nacional, y han hecho
entrega de la memoria y cuenta a las comisiones permanentes. Que no se ha hecho
de esto una gran divulgación, es decir, no se ha informado correctamente, es
atribuible básicamente a una debilidad gubernamental que no lo hizo a tiempo.
Que la memoria y
cuenta reflejen que ha sido una pésima gestión, eso sí es obvio. La formalidad
la han cumplido pero, en todo caso, estos son veinticinco años de verdadero
fracaso. Basta con pegar el oído en la calle para oír el juicio del común,
porque este es un gobierno que fracasó.
OOU: ¿Por qué se le ha acusado a la oposición
democrática de ser “alacranes”, o colaboracionistas del gobierno?
LEM: Mira, no sé quién es más
colaboracionista, tanto fuera como dentro del país. En Caracas hay una quinta
que se llama “Anauco”, que tiene una historia de más de cinco siglos. Esa
quinta es testigo de todos los encuentros que se han producidos con dirigentes
de la oposición y del gobierno, a diferencia de que cuando yo me reúno con el
presidente de la república, o el presidente de la Asamblea Nacional, tengo que
reunirme porque soy diputado y lo hago a cara descubierta. Pero hay otros que
se reúnen a medianoche y a oscuras, y andan por las calles de Caracas, y se
reúnen fuera del país. Lo hemos criticado, porque esas reuniones deben hacerse
en Venezuela, y no hay ninguna razón para ir a Oslo, a Barbados, a Ciudad de
México o a Punta Cana. Deben hacerlo en Caracas, porque andan tranquilos por
allí. Quizá en esta materia, el centro de la discusión es la descalificación en
que se ha convertido para algunos por la falta de argumentos, y por hacer
política. Te puedo decir que conozco a quien acuñó ese término de “alacranes”,
no solo es que lo conozco, sino que lo tuve refugiado en mi apartamento en la
ciudad de Miami durante varios meses cuando el gobierno lo persiguió. Es un
muchacho que creo es bien capaz, y acuñó ese término de “alacranes” que fue un
éxito. Hoy, por cierto, está trabajando con un empresario de los más ricos de
Venezuela, y en algunas ocasiones trabaja para el gobierno, y no lo critico,
porque tiene derecho a trabajar, pero ése que acuñó el término de “alacrán”,
hoy es un destacado colaborador de un reputado empresario, y un colaborador de
un consultor a tiempo indeterminado de altas figuras del gobierno. Entonces, ¿por
qué acuñaron el término? Bueno, porque nosotros creíamos que era necesario
participar en las elecciones, porque creímos que era necesario apartarse de la
violencia y por esto nos calificaron como tales. Resulta que los que antes
proclamaron la violencia hoy no creen en ella, no participaban en procesos
electorales, y hoy participan en procesos electorales.
Entonces, si somos
alacranes porque participamos en procesos electorales, ellos también son alacranes.
Además de eso, digo que son vergonzosos los promotores de ese tipo de campaña.
Hace pocos días conversé personalmente con el gobernador Manuel Rosales en mi
visita a Maracaibo, y rechacé una y otra vez la campaña grosera y brutal que se
hiciera contra él. Es una campaña ordenada y que fue pagada. Según Manuel
Rosales, costo más de centenares de miles de dólares. Eso no es la manera de
hacer política, así que cuando se entienda que no hay oposición buena ni
oposición mala; que lo que hay es una oposición que desea el cambio en
Venezuela, entonces andaremos por el camino correcto y andaremos mejor.
OOU: ¿Qué es la amistad para Luis Eduardo Martínez?
LEM: Es el sentimiento más
hermoso que puede existir.