Es un testimonio puro de la dramática circunstancia que vivieron los venezolanos en las barricadas de la resistencia, en las cámaras de tortura, en las cárceles y en los campos de concentración. Por eso lleva implícito el valor de documento excepcional.
José Vicente Abreu, periodista de la promoción "Leoncio Martínez" y profesor de Castellano y Literatura, egresado del Instituto Pedagógico Nacional, en los años 1949 y 1950, es el único escritor venezolano que vivió plenamente la experiencia de la clandestinidad, de la organización de la resistencia contra la dictadura, de la tortura en la Seguridad Nacional, de la Cárcel Modelo en Caracas, del trabajo forzado en los campos de concentración en Guasina y Sacupana, y de la Cárcel de Políticos en Ciudad Bolívar, durante seis años consecutivos hasta su destierro a México en 1957.
Ese es el mejor elogio que se le pueda hacer a un escritor de este tiempo.
Caracas, junio de 1964.
De la nave turca al tren magallanero
Cuando estudié en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos (ENED), recuerdo que en la cátedra de Organización Deportiva, a cargo de esa gloria del deporte venezolano Asnoldo Devonish, en el tema de filosofía del deporte, nos dijo que el concepto de deporte era: "Toda actividad física o mental que lograra el desarrollo de las destrezas mediante el fortalecimiento de la musculatura corporal y cerebral, independientemente de que sea amateur o profesional, a través del conocimiento de los reglamentos y respeto estricto de las normas de cada deporte por parte de atletas, personal técnico, jueces, árbitros y auxiliares, directivos y fanáticos, para la formación de ciudadanos integrales".
Pero, cuando vemos a un jugador del Navegantes del Magallanes, exhibiendo una franela que dice "Somos el hampa" y mostrando unos rostros de malandros con el rostro cubierto por pasamontañas, no hay que reprocharle nada a ese jugador, pues ese es el concepto que tiene este régimen del deporte, sobre todo del profesional, que lo han convertido en un medio de propaganda y en una gigantesca lavandería. El fútbol, al parecer, es el deporte más penetrado. Basta con recordar cómo un árbitro FIFA fue víctima de terrorismo cuando dos de sus vehículos fueron quemados en Maracay por haber mostrado la tarjeta roja a un jugador que cometió una falta que ameritaba esa sanción, agravándose el atentado porque el jugador sancionado es hijo del dueño del equipo, quien a su vez es un oficial de las fuerzas armadas y se le señala como el más grande de los torturadores de los presos políticos. Igual ocurre en el baloncesto profesional, y en el beisbol profesional, al parecer, para tener una franquicia hay que entregarse al régimen. Espero que una vez recuperemos la democracia y las libertades, regresemos al concepto correcto de lo que es el deporte.
La llegada de Laura Dogu
Si usted habla con cualquier venezolano, la casi totalidad coincide en que ella es la nueva jefa, que ha venido a darle las instrucciones a Delcy de lo que hay que hacer de acuerdo con las orientaciones de Donald Trump y de Marco Rubio. Efectivamente, cuando revisamos los discursos de los voceros del régimen antes del 3 de enero y después de esa fecha, las contradicciones son evidentes, y hay que concluir que en ninguna otra época se había entregado la soberanía nacional a un gobierno extranjero de forma tan servil. Pero, así mismo, los venezolanos están convencidos de que la presencia de Laura nos conducirá al final de este proceso hacia la transición que nos permitirá de nuevo tener un gobierno absolutamente democrático y con plenas libertades. Podemos concluir diciendo: ¡Tenemos a Laura en Venezuela!
A Jorge Rodríguez no le gustan los presos y pide perdón
Hay que preguntarle a Jorge si le está pidiendo perdón a los venezolanos, a Laura Dogu o a Donald Trump. Difícilmente lo puedan perdonar, porque el daño que le han hecho a Venezuela es imperdonable. Seguro estoy de que Venezuela entera lo hubiera perdonado si el discurso del jueves en la Asamblea Nacional lo hubiera pronunciado antes de entregar a Nicolás Maduro o cuando Hugo Chávez no había cerrado los ojos.
Los presos merideños excarcelados
Estoy feliz de que gran parte de nuestros presos políticos hayan sido excarcelados: Lening Ojeda, Carlos Gómez, las jóvenes de El Vigía Génesis Gabriela Pabón y Rocío del Mar Rodríguez, Jesús Castillo, Yone Molina, Guillermo Segnini y el médico urólogo y profesor universitario Pedro Fernández. Aún quedan otros que esperamos sean liberados cuanto antes.
Y en este momento que estoy terminando este artículo, me emociona el recibimiento que le han dado a Yone Molina en El Molino, municipio Arzobispo Chacón, una demostración evidente del cambio que se está produciendo en nuestro país. Es posible que sean días, si creemos en lo que dijo Jorge Rodríguez en la Asamblea Nacional, el jueves 5 de febrero: "Nos queda poco tiempo". ¡Laura los tiene locos! Anímese que esto se puso buenísimo.