Mérida, Julio Lunes 27, 2026, 08:16 am
En mayo de 2026, durante la visita de la primera ministra
de Japón Sanae Takaichi a Vietnam, se puso en práctica el primer proyecto
operativo de la Partnership on Wide Energy and Resources Resilience Asia
(POWERR Asia). Este mecanismo, presentado inicialmente en la cumbre virtual de
la Asia Zero Emission Community (AZEC) del 15 de abril de 2026, constituye una
respuesta estructural de los países de la ASEAN a la creciente volatilidad
geoeconómica en el Indo-Pacífico, particularmente exacerbada por la crisis en
Irán y sus efectos sobre el mercado petrolero mundial.
La lógica que sustenta POWERR Asia se inscribe en una
tradición de diplomacia económica japonesa caracterizada por la gradualidad, el
desarrollo institucional y la integración en redes productivas. Más que una
transferencia directa de petróleo, el apoyo consiste en facilitación financiera
orientada a consolidar cadenas de valor de hibrocarburos, recursos que van más
allá del petróleo. Una de sus metas es la construcción de arquitecturas de
cooperación capaces de reconfigurar las dinámicas regionales de abastecimiento
en el mediano y largo plazo.
De esta forma, el marco de POWERR Asia incorpora el
desarrollo de infraestructura para fuentes energéticas alternativas, incluyendo
gas natural licuado (GNL), biocombustibles, tecnologías solares de próxima
generación y energía nuclear, además de cooperación industrial en minerales
críticos. En este último aspecto, Vietnam emerge como actor potencialmente
decisivo en el suministro de tierras raras, siempre que desarrolle capacidades
de refinación; Filipinas ostenta posiciones de liderazgo global en producción
de níquel y cobre; e Indonesia posee reservas sustanciales de níquel y bauxita,
con industrias de refinación y procesamiento ya consolidadas. En conjunto,
estos países podrían constituir pilares fundamentales de una cadena regional de
minerales críticos menos dependiente de China o de los países sudamericanos.
El contexto geoeconómico que motiva esta iniciativa
resulta ineludible para comprender su significado. La elevada incertidumbre que
generan las tensiones entre China y los Estados Unidos, la predilección china
de ver a ASEAN como destino preferencial de sus manufacturas. Pero también las
iniciativas de financiación de acciones contra el cambio climático lideradas
por la Unión Europea y Estados Unidos, junto con la creciente inversión china
en energías renovables y vehículos eléctricos, inciden en la dinámica del
mercado petrolero mundial.
De igual manera, el esfuerzo de cristalizar POWERR Asia se
enfrenta a dificultades como resultado de su naturaleza gradual y centrada en
la construcción institucional. Lo que exige resiliencia de largo plazo que
puede reducir su atractivo para algunos de los Estados miembros de la ASEAN, en
especial los que priorizan la diversificación, la resiliencia, el poder de
negociación y la autonomía política en el corto plazo. Si la implementación de
POWERR Asia resulta exitosa, podría catalizar una renovada cooperación
económica en ASEAN+3, demostrando que la adaptación institucional sostenible
puede ofrecer ventajas comparativas frente a modelos más verticales de
cooperación internacional.
Para Venezuela y América Latina, esta experiencia de POWERR Asia brinda lecciones de relevancia estratégica. Por un lado, evidencia que la seguridad energética y la transición verde no son objetivos mutuamente excluyentes, sino que pueden articularse mediante acuerdos flexibles que respeten las realidades nacionales y eviten recetas únicas impuestas desde el extranjero. También resalta la importancia de diversificar socios estratégicos y cadenas de suministro, construyendo alianzas basadas en transferencia tecnológica, financiamiento para objetivos medioambientales y desarrollo de capital humano. Además, muestra que los países poseedores de recursos naturales estratégicos pueden negociar desde una posición de mayor autonomía si desarrollan marcos institucionales estables y capacidades de refinación o procesamiento interno. En el actual contexto de fragmentación geopolítica mundial, América Latina podría beneficiarse de replicar elementos de esta lógica avanzando hacia mecanismos regionales de resiliencia energética y de recursos que privilegien la cooperación internacional, la industrialización de materias primas y la adaptación contextualizada a la transición energética global.
@zerpasad