Mérida, Mayo Viernes 01, 2026, 12:30 pm
En
los dos años y medio que duró su primera etapa como entrenador del Real
Madrid, Zidane ganó las nueve eliminatorias de Champions, tres por cada
una de las orejonas que levantó. No fue siempre un camino de rosas. Por
ejemplo, en la undécima tuvo que meterle tres al Wolfsburgo en el Bernabéu
para invalidar el 2-0 de tierras germanas y meterse en semifinales. En
la duodécima, Nápoles, Bayern y Atlético empinaron el camino hacia la
gloriosa final contra la Juventus, seguramente uno de los mejores
partidos de la historia reciente del Real Madrid. La orejona
número trece fue, seguramente, la que más gente hizo llevar al hospital
con el corazón agitado. Cuando nadie apostaba por los blancos, Zidane
fulminó al PSG de Neymar y Mbappé, para luego arrollar a la Juventus y
recibir de vuelta el mismo repaso casi dejando escapar el 0-3 de la ida;
y en semifinales acabó colgado del larguero tras ganar con contundencia
en Múnich (1-2), pero de nuevo sufrir hasta la extenuación en el
coliseo merengue (2-2). «Tenemos experiencia en este tipo de partidos y
sabemos que la Champions es una cuestión de emociones», explica Varane, un pilar de Zidane. Este
inmaculado currículo del técnico en Champions como entrenador puede
continuar hoy adelante o recibir su primer gran borrón. Parece más
probable lo segundo después del 1-2 de la ida en el Santiago Bernabéu
ante el City de Guardiola, pero si hay un solo equipo en el planeta
fútbol capaz de hacer añicos previsiones y guiones es el Real Madrid:
«Es una final y vamos a intentar hacer un gran partido», reflexiona
Zidane. No hay un solo club en Europa que almacene en su
hemeroteca tantas épicas remontadas, pero bien es verdad que todas ellas
se produjeron en el Santiago Bernabéu. Cuando el
Madrid sale derrotado de Europa en su estadio nunca ha sido capaz de
darle la vuelta a la eliminatoria. Solo hay un precedente, pero no de
Copa de Europa, sino de Recopa, en blanco y negro y ante un rival
bastante menor. Fue en 1970, cuando el Madrid cayó 0-1 ante el Wacker
Innsbruck para luego vencer en tierras austríacas 0-2. Para los que ven
el vaso medio vacío, un motivo más para no creer, pero para los que lo
ven medio lleno, un argumento sólido para lograr escribir una nueva
página dorada en la brillante historia europea del Madrid. Sobre el verde, muchas incógnitas por despejar antes de que Felix Brych ordene jugar. Al menos en los de Zidane.
Con Hazard entre algodones en las últimas semanas y con una temporada a
su espalda llena de contratiempos, el sentido común nos dice que lo más
normal sería verlo en el banquillo. Siempre once sanos, aunque no se
llamen Hazard, pero también este es el tipo de partido que se juega con
el corazón, y no solo con la cabeza, y toda esa rabia y frustración
acumulada por el belga durante estos doce meses puede jugar a su favor
en una noche gigante de Champions como la de hoy: «Eden está listo. Ha
tenido molestias al final de la Liga, pero ahora está ya mucho mejor.
Hemos tenido tiempo para preparar partido y tiene confianza. Si juega no
lo hará con molestias». De no jugar Hazard,
Vinicius ocuparía su lugar. En la otra banda, Asensio parece tener más
papeletas que Isco, y en el lateral izquierdo Mendy también podría
aventajar a Marcelo, pero con Zidane de por medio es más fácil acertar
la Primitiva que descifrar el once buscará la remontada hoy en el
Etihad. En el City, la tranquilidad de un marcador tan favorable la evapora rápidamente Guardiola
con su habitual discurso en el que rebaja los méritos propios y ensalza
por las nubes a los rivales. Esta vez no iba a ser una excepción: «Es
difícil saber lo que va a hacer Zidane. Cuando piensas que te saldrán
por un lado, te salen por el otro, es difícil de analizar porque son muy
buenos. Tenemos un pequeño recuerdo de cuando jugamos contra ellos y
hemos intentado ver sus partidos tras el parón, pero hemos preferido
hablar mucho de nosotros mismos. Queremos ganar esta competición, pero
para hacerlo hay que ganar a equipos como el Real Madrid». Rodri, fijo en el pivote citizen,
no se muestra tan comedido como su entrenador y lanza un mensaje más
contundente: «Creo que tenemos mejor plantilla y mejor equipo que el
Madrid, pero no vale de nada, tenemos que seguir demostrándolo. Podría
dar muchos motivos concretos como que somos un equipo muy goleador y que
tenemos jugadores muy talentosos en todas las líneas, pero no sirve de
nada si no lo demostramos en el campo», explicó el español. Veremos si
hoy lo que suceda sobre el verde de la razón, o no. Hay noche grande de
Champions y el Madrid anda buscando más gloria. ABCDudas en el once