Momento de un Sentimiento Encontrado por Juan José Cañas
La vida, en su constante e indetenible curso, nos enfrenta a veces a una encrucijada del alma donde las emociones no fluyen en una sola dirección, sino que chocan y se entrelazan.
Es el sentimiento encontrado: ese espacio gris, pero profundamente humano, donde la alegría y la nostalgia, o el logro y la pérdida, habitan bajo el mismo techo.
Este momento no es una confusión, sino una revelación. Es el instante en que comprendemos que para alcanzar una nueva cima, debemos despedirnos del valle que nos dio cobijo; que para celebrar un triunfo profesional o personal, a veces cargamos con el peso de quienes no están para verlo, o de los sacrificios que quedaron en el camino.
En un sentimiento encontrado, el corazón se vuelve un sismógrafo de alta precisión. Se siente el orgullo de la meta cumplida, pero también el nudo en la garganta por el ciclo que se cierra.
Es la dualidad del ser por lo vivido, por las herramientas obtenidas y los lazos creados. Por la ausencia, por el cambio inevitable y por el "ayer" que ya es memoria.
Transitar este estado requiere valentía. No se trata de elegir una emoción sobre la otra, sino de permitir que ambas coexistan.
Es entender que la madurez reside, precisamente, en la capacidad de sonreír con los ojos húmedos, sabiendo que cada final es el cimiento de un nuevo comienzo y que cada lágrima es, en última instancia, un tributo a algo que valió la pena sentir.
Al final, el momento de un sentimiento encontrado es el testimonio de una vida plenamente vibrante.
Es la prueba de que hemos amado, trabajado y soñado con tal intensidad, que el presente se nos queda pequeño para contener todo lo que el alma intenta expresar.