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Por Orlando Oberto Urbina

Crónicas memorables

Rodolfo Quintero: el hombre de las ideas por Orlando Oberto Urbina



Crónicas memorables

Rodolfo Quintero: el hombre de las ideas por Orlando Oberto Urbina

bajarigua@gmail.com

adicorazul@gmail.com

 

A la memoria de Antonio Navas.

A Daniel de León, padre del sindicalismo norteamericano.

 

Es necesario escribir sobre este ilustre hombre de las ideas transformadoras en Venezuela. A pesar de existir numerosas publicaciones sobre el tema sindical venezolano, hace falta traer a la memoria a este antropólogo, investigador, profesor universitario y dirigente sindical. Me voy a referir a este destacado hombre de ideas, como lo fue Rodolfo Quintero.

Entre las destacadas figuras intelectuales de la Venezuela del siglo XX, se encuentra este pensador. Sin embargo, a Rodolfo Quintero, estudioso de la sociedad venezolana, muy poco o nada se le ha concedido de aquella importancia que merecía, y que sigue mereciendo a través de su trabajo innovador que vamos a tratar de señalar, junto a su vigencia en la Venezuela del siglo XXI.

Rodolfo Quintero es autor del libro de consulta obligatoria La historia de las ideas en Venezuela, así como pionero investigador en torno de la cultura del petróleo, junto a las transformaciones sufridas por la sociedad venezolana a partir de su explotación. Su análisis es de gran trascendencia, al igual que las demás publicaciones por sus extraordinarios aportes, entre los que se destaca: Antropología del petróleo (1962), Antropología de las ciudades Latinoamericanas (1964), La burocracia sindical (1971), Caminos para nuestros pueblos (1969), La clase obrera y la revolución (1970), La cultura del petróleo (2da edición 1975), La dependencia en Venezuela (1975), Elementos para una sociología del trabajo (1963), Los estudiantes: Un ensayo antropológico social de los estudiantes universitarios (1974), Hacia el renacimiento obrero  en Venezuela (1980), El hombre y la guerra: estudio antropológico (1965), Son parte de las incontables ideas de sus publicaciones de las cuales la mayor parte fueron publicadas por La Universidad Central de Venezuela (UCV), ligado al sindicalismo venezolano e internacional de formación marxista de pensamiento. Sus obras ofrecen una insoslayable interpretación de la realidad social y política que se vivió a mediados del siglo pasado, y que tiene una gran vigencia en la situación que vivimos y confrontamos día a día.

Sus ideas para la educación, la política, la cultura de paz, y el destino de América latina, no han sido siempre valoradas en su justa dimensión histórica. Su labor intelectual ofreció invaluables aportes al proceso político venezolano. Rodolfo Quintero va a enfocar sus análisis en torno al poderío estadounidense, y su impronta sobre las decisiones gubernamentales. Muchas veces usó el nombre de Morrocoy Berd, ese particular seudónimo que usó muchas veces para protegerse de la represión de Juan Vicente Gómez, empleando también otros seudónimos como: Acero, Stalin, doble seis, y RD, que era para protegerse como estudiante de la generación de 1928, que dejó huellas imborrables en la construcción democrática del país.

Rodolfo Quintero va a participar de manera activa en la vida política nacional. Entre sus actuaciones más notables está su participación en la semana del estudiante de febrero de 1928, por lo cual es encarcelado en el castillo Libertador de Puerto Cabello; y es allí donde se inicia en las ideas marxistas junto a su gran amigo de cárcel Pío Tamayo; y luego es enviado a las colonias de Palenque (1928-1929), luego va a figurar como uno de los primeros fundadores de las primeras células clandestinas del Partido Comunista de Venezuela (marzo 1931), y ese  mismo año funda La Sociedad Obrera de Mutuo Auxilio de los Trabajadores Petroleros de Cabimas (SOMAP), una de las primeras organizaciones de carácter sindical en el país. Cae preso en varias oportunidades más. Luego, entre 1931 y 1936, va a presidir como secretario general del Partido Republicano Progresista (1936), luego fue secretario del Trabajo en el Comité Directivo Central del movimiento de coalición del Partido Democrático Nacional (1936). Poco tiempo después, va a ser expulsado del país por la férrea dictadura de Juan Vicente Gómez.

Se vuelve colaborador de El Morrocoy Azul, y luego funda y preside el Partido Unión Popular Venezolana (1946). Ese mismo año es uno de los fundadores de la Central Unitaria de los Trabajadores de Venezuela (CUTV, 1936), y con su participación va a lograr tener una gran influencia en la sociedad venezolana en la manera de contrarrestar el dominio ideológico que en todas las formas y maneras del ser y hacer había logrado acomodar la doctrina positivista en Venezuela. Con los nuevos postulados va a llevar el planteamiento y resolución de los problemas políticos, sociales e históricos, al debate nacional, y con esto se suscitaron nuevos aportes fundamentales para la solución de los problemas nacionales.

Para la época en que Rodolfo Quintero comparte sus ideas, el país se abre al monopolio internacional debido a la situación económica y social que vivía Venezuela ayer, debido al acelerado proceso de industrialización que vivían algunos países europeos y otros no europeos como Estados Unidos y que a la larga pasaron a ser grandes potencias. La confrontación de Rodolfo Quintero va a jugar ese papel en pro del proceso histórico venezolano a través de una nueva reflexión, y su influencia en la lucha sindical del país.

Rodolfo Quintero devela con su pensar crítico grandes problemas políticos, socioeconómicos e históricos; en virtud de esto, no deja de señalar Rodolfo que las empresas extranjeras se van a enfrentar al papel emancipador de los pueblos latinoamericanos; lo que va a significar que la entrada de empresas extranjeras en Venezuela contribuiría a imponer la represión como mecanismo de silenciar las protestas e injusticias sociales.

Este ilustre venezolano protagonizó, junto a otros ilustres venezolanos, la primera huelga petrolera de 1936, que le mueve el piso al gobierno de ese entonces.

Rodolfo Quintero nació en Maracaibo el 4 de diciembre de 1909 y falleció en Caracas el 11 de noviembre de 1985, a los 75 años. Este incansable dirigente comunista y sindicalista venezolano dio tantas ideas para un país que vivía y entregaba todo a las empresas extranjeras, y por rebelarse contra la sumisión de su país pagó cárcel, y por oponerse a esas entregas de la propia soberanía al monopolio internacional.

Que sus ideas nos recuerden nuevamente el gran país del que formamos parte, y que su mayor riqueza reside en su humanidad.