Mérida, Mayo Viernes 29, 2026, 11:50 am

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Orlando Oberto Urbina,Armando Zuloaga Blanco: un símbolo de lucha por Orlando Oberto Urbina
Por Orlando Oberto Urbina

Crónicas memorables

Armando Zuloaga Blanco: un símbolo de lucha por Orlando Oberto Urbina

Armando Zuloaga Blanco: un símbolo de lucha por Orlando Oberto Urbina



Crónicas memorables

Armando Zuloaga Blanco: un símbolo de lucha por Orlando Oberto Urbina

bajarigua@gmail.com

adicorazul@gmail.com

En él estuvo la grandeza de luchar por una causa justa por nunca haber sido sumiso a un poder contra el cual se enfrentó. Su resistencia tenía por objeto la liberación del país. Era su sueño, aun sabiendo que lo esperaba la cárcel o la muerte. Dedicamos esta crónica a un joven ejemplo de lucha, por la que entrego su vida, me refiero a Armando Zuloaga Blanco, quien fue de la valiente generación del 28, y fue asesinado al enfrentarse a las tropas del gomecismo.

En tiempos de oscuridad, de posiciones falsas y de comodidades, jóvenes como Zuloaga Blanco lo dejaron todo para enfrentarse a esa dictadura férrea que tanto daño hizo a quienes nunca conocieron la democracia. Algunos perseguidos prefirieron el exilio o la cárcel al silencio. Armando Zuloaga Blanco nos dejó ese símbolo de lucha, porque fue un verdadero líder tanto estudiantil como político, cuya fuerza debemos desempolvar para tomar su legado.

Sus primeros estudios fueron en el colegio francés de Caracas, y la secundaria en el liceo Luis Espelosín. Para 1923, ingresaba a la Universidad Central de Venezuela (UCV), esa que vence las sombras, a la escuela de derecho; y ya para 1928 formaba parte de la directiva de aquella honorable y valiente Federación de Estudiantes de Venezuela.

A Armando Zuloaga Blanco le va a tocar la participación activa en las protestas contra el atroz mando gomecista en la celebración de la semana del estudiante. Esa participación le va a costar la cárcel, y por eso lo mandan al Castillo de Puerto Cabello. Sin embargo, después va a participar en el movimiento cívico militar armado del 7 de abril de 1928, que se proponía la toma de Miraflores, y que fue liderado por el capitán Rafael Alvarado Franco. Dicha intentona tenía como objetivo tomar el palacio de Miraflores, pero fue reprimida por el general Eleazar López Contreras.  Los alzados no recibieron el respaldo militar esperado de otros cuarteles, y los cabecillas fueron apresados; otros se exiliaron, como el caso de Armando Zuloaga Blanco, y el resto fueron ejecutados. Es importante señalar que el propio hijo del general López Contreras estaba en la conspiración, Eleazar López Wolkmar, quien era jefe de la guarnición de Caracas.

 Alvarado Franco muere en el Castillo de Puerto Cabello el 12 de diciembre de 1933.

El país transitaba bajo la tutela de las bayonetas Gómez, pero a cada dictadura le salen insurrecciones. Muchas de éstas irrumpieron durante los carnavales de Caracas por aquellos jóvenes venidos de distintas capas sociales cuyo amor por la liberación de Venezuela los llenó de coraje. Armando Zuloaga Blanco desafió a la inmutable dictadura que parecía eterna (duró 27 años, de diciembre de 1908 a diciembre de 1935), sometiendo al pueblo a penurias, censura, persecuciones y cárcel.

Es necesario mirar atrás y reflexionar sobre el lugar de aquellos valientes muchachos que se inmolaron por la patria, y para que nunca se olvide la gesta de estos verdaderos dirigentes dignos y patrióticos, de combate ético y moral. Recordemos a Armando Zuloaga Blanco, líder de conciencia venezolanista, democrática, patriótica y soberana; ese joven que dejó sus comodidades personales, y a su hermosa prometida, porque su espíritu lo llamaba a ejercer el fuego libertario contra la peor dictadura de su tiempo.

Zuloaga Blanco se juntó a aquellos hombres que venían en aquel barco llamado el Falke, y que era comandado por el general merideño Román Delgado Chalbaud, y que no transportaba simplemente soldados, sino hombres comprometidos con la liberación de su patria querida, ultrajada por las crueldades de Gómez y sus lacayos.

Armando Zuloaga Blanco es un símbolo de lucha incansable junto a esos  hombres que Humberto Tejera denominó “La estirpe de los Inadaptados”, refiriéndose a los que dejaron huellas imborrables en la historia política de la Venezuela de inicios del siglo XX: Emilio Arévalo Cedeño, Francisco Linares alcántara (hijo), José María Ortega Martínez, Leopoldo Batista, Rafael Simón Urbina, Román Delgado Chalbaud y Armando Zuloaga Blanco. Nunca se rindieron y entregaron su vida a un nuevo amanecer de honor y gloria a su país.

Armando Zuloga Blanco fue nieto del escritor Eduardo Blanco, hijo de Carlos Guillermo Zuloaga Tovar y de Josefina Trinidad Blanco, descendiente de Simón Bolívar. Armando Zuloaga Blanco nació en Caracas el 4 de junio de 1905 y murió en combate el 11 de agosto de 1929 en el desembarco del Falke en las costas de Cumaná contra las huestes del gomecismo.

Armando Zuloga Blanco bebió del sol de Corinto, y vaticinó aquella liberación que, al cruzar los mares de la libertad, vendría finalmente a la luz como ese pájaro que cantaba ante el claror del futuro, invocando un nuevo amanecer.