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Por Orlando Oberto Urbina

Crónicas Memorables

Olga Luzardo, la poeta irreverente por Orlando Oberto Urbina



Crónicas Memorables

Olga Luzardo, la poeta irreverente por Orlando Oberto Urbina

bajarigua@gmail.com

adicorazul@gmail.com

 

Olga Luzardo es faro de lucha, irreverente mujer a través de la cual es fundamental revisar la historia política de nuestro país para que no se olvide, ni por razones políticas ni por causas religiosas, ideológicas ni envidiologicas. En tiempos de neocolonialismo y subordinación, la historia corre el riesgo de ser fragmentada o borrada.

La memoria nuestra esta allí, así como sus acciones combativas, las batallas innumerables por la conquista de una sociedad democrática donde prevalezca la justicia social. En esta lucha liberadora se encuentra la praxis de Olga Luzardo, poeta con una formación política extraordinaria. Qué magnífico retomar su legado, justo ahora que vivimos tiempos mezquinos.

Olga Luzardo va a tomar la bandera por la emancipación de la Venezuela, entonces gobernada por Juan Vicente Gómez, y tiempo después por Marcos Pérez Jiménez. Fue una mujer de avanzada que sabía que la democracia y la equidad eran fundamentales para el bienestar colectivo. Cuando una clase política maltrata a su pueblo, siempre hay quien luche en silencio o en público. Los tiempos de Luzardo no eran de discursos ni de fotos, sino del desafío que convoca el despertar social. Olga Luzardo fue una de esas mujeres que dedicó su vida a esa perseverante lucha, junto a esas insignes damas que se atrevieron en todo el planeta a darlo todo o nada. Podemos nombrar, como referente vital, nombrarlas a Flora Tristán, Nadeska Kruspskaya, Dolores Ibárruri, Helena Castillo, Carmen Clemente Travieso, Argelia Laya, Livia Gouverneur y Olga Luzardo. Por supuesto hay muchas más.

Olga Luzardo usaba el seudónimo “Jorge”, para poder discutir en algunas de esas hazañas de hombres y de mujeres que tanto aportaron al debate en Venezuela.

De manera que es un acto necesario recordarlas para escribir.

A los trece años, Olga Luzardo ya formaba parte de la causa libertaria en Venezuela. Había nacido en Paraguaipoa, estado Zulia, el 29 de febrero de 1916. Esa aguerrida dama parió esa patria librepensadora que no se deja tutelar. Ni muchos menos que cipayos y lamesuelas frenaran sus luchas.

Olga Luzardo era una mujer que hizo vanguardia en la política honesta, y en la literatura como poeta, ensayista y narradora. Logró conocer al poeta, filósofo y rector del Colegio de Varones, Jesús Enrique Lozada. Este personaje vendrá a ser su faro de luz al darle a conocer las obras de Karl Marx, Máximo Gorki, Friedrich Engels, Nikolái Bujarin y Vladimir Lenin, que para ese tiempo eran leídas clandestinamente en Venezuela. No eran obras abiertamente comentadas.

La poesía de Olga era contestataria. Fue apresada injustamente varias veces, y en la cárcel produjo algunos textos, para que el país en las postrimerías las leyese. Si llegaban a publicarse en sus trabajos poéticos, narrativos o de ensayos, utilizaría otro seudónimo: “Petrovna”. Sus textos poéticos fueron bien recibidos por la sociedad intelectual de Maracaibo. El primer libro de Olga Luzardo se llamó Flor de Cactus, y ahí la palabra es ella misma y no deja desbordarse en lo innecesario. Sus metáforas muestran sin ambages la desnudez de su carga poética inmersa en la verdad social.  Ella ejerce su lenguaje propio, y nos dice: “Porque soy rebelde/ y tengo la entraña/preñada de anhelos;/ porque voy desnuda/ de vanas mentiras/ a donde ir me toca;/ porque llevo siempre/la frase más dura/prendida en la boca, / para regalarla/ a quien me provoca/ han creído muchos/ que soy una cosa/ que cualquiera toca” …

Esa convicción, esa pasión por la palabra, esa manera de transitar un lenguaje con una indicación filosófica está contenida en sus textos. Y en otros suyos, publicados en Tribuna Popular.

En Olga Luzardo la poetisa que milita en el compromiso social y político traducido en cada verso, y su existencia no omite adornos en este texto: “Es como un dolor que no se declara/ y por todo el cuerpo/ se me va insinuando;/ es como una angustia/ que haciéndose sorda/toda la alegría me viene amarrando”.

En su valor referencial se cuentan huellas frescas, el testimonio de haber confesado su dolor en la cárcel. Donde estuvo detenida, otra presa -de Acción Democrática- le buscaba papel y lápiz. Esta presa era enfermera, y cuando entraba a la habitación donde tenían aislada a Luzardo, la insultaba y la maltrataba verbalmente para hacerle creer a los demás que la desconocía. Luzardo, recordando esta experiencia, escribió:

 “Danos fuerza señor para triunfar/ de los latifundistas inclementes;/ de los recaudadores de la renta/ del rico…/ ¡Oh Dios del cielo, corazón de pan, / si este favor humilde no concedes, / (que tantas veces he pedido en vano) / lo juro por la vida de mis hijos/ por el hombre que quiero, por mí, / por mis hermanos, /nada más pediremos a tu poder sin fuerzas/ que sólo al rico le tendió la mano.

 Ya desde 1938 arranca su producción literaria con sus libros Multitud, Flor de Cactus, publicados en 1945, Piedra Blanca (1953) y Huellas frescas (1993), junto a otros que no han sido publicados.

Desde la perspectiva política, es una luchadora incansable por los derechos de la mujer contra el maltrato y la discriminación laboral y salarial. En 1928, forma parte de la Sociedad Patriótica de Mujeres, y participa en los primeros congresos que se organizan para mujeres en el país. Comienza su militancia en el Partido Comunista de Venezuela, donde integra su primera célula en Maracaibo en 1931, y después va a participar en el primer congreso feminista en Caracas, junto a otras mujeres con el objeto de lograr el derecho al voto.

Para 1936, se integra a la huelga petrolera de Venezuela, y en 1940 funda la primera agrupación de manifestación cultural del Partido Comunista de Venezuela, y la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM). En 1940, va a representar a Venezuela en eventos internacionales en la URSS, Cuba, Chile, Hungría, Polonia y Checoslovaquia. Luego se va a dedicar a la fundación de Unión de Muchachas Venezolanas (UMV), pero es encarcelada por la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en San Carlos estado Cojedes en 1952.

Se va al exilio a México y a la Union Soviética. Al regresar a Venezuela, se integra al comité central del partido y luego va a formar parte de la escuela de cuadros Ho chi Minh. Ejerce como periodista en varios medios de comunicación social del país, como Panorama, Últimas Noticias y Ahora ambos en la ciudad de Caracas, además de ser fundadora de Tribuna Popular, órgano de prensa del Partido Comunista de Venezuela y egresa en 1944 como Economista en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

 Falleció el 16 de septiembre de 2016.

Valga el recuerdo de su legado para que volvamos a leerlas en las calles y bibliotecas de Venezuela.