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Edificios derrumbados en La Guaira

Las heridas de la Iglesia en la Venezuela devastada por el terremoto

Mientras aumenta el balance de víctimas, con 2.595 fallecidos y casi 12.000 heridos, la Iglesia local intenta evaluar los daños sufridos por sus estructuras y comunidades. Son numerosas las iglesias dañadas y las que deberán ser demolidas entre el estado de La Guaira, epicentro del sismo, y Caracas. Monseñor José Luis Azuaje Ayala, arzobispo de Maracaibo y presidente de Cáritas Nacional, afirma: «Los cadáveres se amontonan en el patio del puerto; ya ni siquiera contamos con cámaras mortuorias».



Las heridas de la Iglesia en la Venezuela devastada por el terremoto

Federico Piana – Ciudad del Vaticano

«Solo en la arquidiócesis de Caracas se calcula que al menos 25 iglesias han sido dañadas y muchas de ellas deberán ser demolidas porque ya no son recuperables». Monseñor José Luis Azuaje Ayala, arzobispo de Maracaibo y primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, expresa su dolor por el terremoto que ha golpeado a su país. Y, como presidente de Cáritas Nacional, intenta contar a los medios vaticanos las heridas que las potentes sacudidas del 24 de junio también han infligido a la Iglesia.

En el estado de La Guaira, epicentro del sismo, todavía no se tienen cifras ciertas, pero los daños son enormes: «No solo se han perdido algunas iglesias, sino también las comunidades parroquiales, ya que numerosas viviendas han sido destruidas, lo que implica que el número de fieles se ha reducido drásticamente».

También el seminario de la ciudad, con sus 50 años de historia, ha quedado comprometido: quizá deba ser demolido.

Morgues llenas

Mientras el balance oficial de las víctimas asciende a 2.595 muertos y casi 12.000 heridos, el prelado confirma que el sistema sanitario está al borde del colapso, con hospitales de campaña que resultan insuficientes y morgues ya saturadas. «Ni siquiera tenemos cámaras mortuorias. Los cadáveres son amontonados en el patio del puerto». Cuando las circunstancias lo permiten, añade, «los familiares acuden allí, proceden a la identificación de sus seres queridos y se los llevan». Pero permanece la alarma por los cuerpos abandonados en lugares improvisados: con las altas temperaturas podrían desencadenar epidemias difíciles de controlar.

Aumentan los desplazados

Aunque no existe certeza sobre el número de desplazados -algunas organizaciones internacionales han calculado que serían 16.000 las personas sin hogar y 28.000 las que viven en edificios considerados inhabitables-, el presidente de Cáritas admite que la cifra sigue aumentando día tras día: «En esta primera fase nos hemos concentrado en responder a todas las emergencias de quienes han sobrevivido, brindándoles asistencia. Ahora se procederá al censo de los desplazados: lo que es necesario hacer es garantizar que estas personas, que se encuentran principalmente en los campamentos de acogida o en los lugares de refugio, no permanezcan allí durante demasiado tiempo».

La Iglesia en ayuda

En este momento tan difícil, la Iglesia venezolana está intentando por todos los medios ayudar a la población, sobre todo a los más vulnerables. «Y lo hace —explica monseñor Azuaje Ayala— proporcionándoles lo necesario, como alimentos y agua, pero también con un apoyo psicológico y espiritual. El desafío es enorme. Hay muchas familias que viven en estos campamentos de refugiados y es precisamente allí donde debe llegar este tipo de apoyo». También se presta gran atención a los niños y a las madres solas. «Las madres solteras deben ser acompañadas en esta situación en la que se sienten abandonadas, sin un techo sobre sus cabezas y sin un horizonte claro. También en este caso nosotros estamos allí para acompañarlas, para que sepan que la Iglesia está con ellas».