Mérida, Septiembre Miércoles 23, 2026, 09:16 pm
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, intervino este miércoles 23 de septiembre en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), que se celebra en Nueva York. Su participación marca un punto importante luego de años sin poder pisar territorio estadounidense y representa su primera intervención como jefa de Estado encargada tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026.
Rodríguez ya había intervenido ante la ONU en representación de Venezuela en ocasiones anteriores, cuando se desempeñaba como vicepresidenta del entonces gobierno de Maduro. Su último discurso fue en 2019, en un contexto completamente distinto, marcado por la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y varios países latinoamericanos, así como por las sanciones económicas impuestas por Washington a integrantes de la cúpula del chavismo, incluida la propia Rodríguez.
Ahora, sin sanciones individuales y con una política exterior alineada con los intereses de la Casa Blanca, la presidenta encargada ha aprovechado su estadía en Nueva York para mantener reuniones con organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). También sostuvo por primera vez un encuentro en persona con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien horas antes había destacado, en un discurso en presencia de Rodríguez, la operación militar sobre Venezuela.
A continuación, las claves de lo que dijo Delcy Rodríguez ante las naciones del mundo durante su intervención en la plenaria de la ONU:
Rodríguez afirmó que “en Venezuela habrá elecciones” y señaló que el gobierno inició un diálogo político con sectores de la oposición para avanzar hacia un proceso “en igualdad de condiciones para todos”.
“La democracia no se mide por la existencia de elecciones. La democracia se mide por la calidad de la competencia que precede esas elecciones”, afirmó. Añadió que el pueblo venezolano determinará el momento para acudir a las urnas y que las instituciones estarán preparadas para garantizar un proceso “inclusivo y transparente”. También aseguró que habrá “condiciones reales de participación para todas las fuerzas políticas del país”.
La presidenta encargada aseguró que Venezuela inició un proceso de “transformación democrática”, que definió como “ordenado, institucional y verificable”, con el objetivo de construir un país “más libre para todos, más próspero y más reconciliado consigo mismo”.
Rodríguez dijo que el proceso contempla cambios políticos, económicos y reformas estructurales. También planteó cerrar la etapa de división política y abrir “un nuevo tiempo político” basado en la verdad, la justicia y el diálogo.
Como primer pilar del proceso, Rodríguez anunció una “reforma jurídica ordenada” y un proceso de revisión institucional para fortalecer el funcionamiento del Estado y brindar seguridad jurídica tanto a los inversionistas como a los ciudadanos.
“La reforma de la justicia y de su sistema es impostergable”, afirmó. Como segundo pilar, planteó un “ejercicio responsable y pleno de la política”, con garantías para la participación de todas las fuerzas políticas.
La presidenta encargada agradeció al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su disposición a retomar las relaciones diplomáticas y de cooperación con Venezuela. Afirmó que ambos países trabajan para resolver sus diferencias mediante el diálogo.
Rodríguez mencionó como áreas de cooperación el relacionamiento energético, la seguridad, la lucha contra el crimen transnacional y la cooperación económica. También destacó el acuerdo binacional entre ambos países, que calificó como “uno de los más grandes jamás suscritos”, y sostuvo que contribuirá al equilibrio energético del hemisferio y de la economía internacional.
Rodríguez pidió a la comunidad internacional acompañar los cambios que, según afirmó, necesita Venezuela, pero desde el respeto a la autodeterminación del país.
“Venezuela quiere respirar libre, ejercer sus derechos como nación soberana, sin ningún tipo de intromisión”, afirmó. También sostuvo que el país debe abandonar el camino que permitió que “el extremismo y la intolerancia” se impusieran sobre la convivencia democrática y pacífica.
La presidenta encargada vinculó el proceso de transformación política con la reconstrucción de Venezuela después del doble terremoto del 24 de junio.
Agradeció a los países de América, Europa, Asia, África y Medio Oriente, así como al sistema de Naciones Unidas, por la solidaridad brindada al país tras la tragedia. Al cierre de su discurso, afirmó que la recuperación del país “tomará un tiempo” y que la reconstrucción del “alma nacional” será una prioridad.
En la parte final de su intervención, Rodríguez se dirigió a los jóvenes que han crecido en medio de la división política y que decidieron emigrar en busca de oportunidades.
“Este es el momento de construir el país al que muchos quieran regresar y no solamente aquel del que muchos quisieron huir”, afirmó. También sostuvo que Venezuela debe avanzar hacia una nueva etapa de bienestar y reconciliación.
Al inicio de su intervención, Rodríguez presentó las posiciones de Venezuela frente a algunos de los principales desafíos internacionales. Reivindicó el diálogo como vía para resolver conflictos y defendió un desarrollo inclusivo con justicia social.
También afirmó que “las sanciones socavan las libertades económicas, financieras y retardan el desarrollo humano”, y señaló que su impacto afecta especialmente a países del Sur global.
Rodríguez también defendió el respeto a los derechos de la naturaleza y cuestionó el funcionamiento del comercio global. Según afirmó, ninguna nación puede prosperar bajo esquemas supranacionales que no promuevan la industria nacional y que “premien la deslocalización”.
Rodríguez sostuvo que la estabilidad internacional requiere garantizar simultáneamente la seguridad del suministro energético, precios asequibles y sostenibilidad ambiental.
La presidenta encargada cuestionó los “cronogramas de descarbonización forzados”, al considerar que pueden afectar la seguridad alimentaria, el empleo y la producción. Afirmó que Venezuela “juega y jugará un papel muy importante” en la seguridad energética internacional y vinculó este planteamiento con el acuerdo binacional alcanzado con Estados Unidos.
La presidenta encargada calificó la inteligencia artificial como “una verdadera revolución tecnológica” y un hito de transformación de la humanidad.
Pidió que los gobiernos, sectores tecnológicos y la comunidad científica utilicen esta tecnología en beneficio de los ciudadanos y eviten que profundice “la brecha y la desigualdad digital en el mundo”. También destacó sus posibles aplicaciones en áreas como la salud, el ambiente y los procesos productivos.
Rodríguez reafirmó los derechos históricos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba y llamó a Guyana a retomar las negociaciones conforme al Acuerdo de Ginebra.
Sostuvo que los acuerdos que perduran son aquellos que surgen de negociaciones bilaterales y no de organismos externos.
Con información de El Diario