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Por Osmar Ramírez.

Más allá del Estigma: Comprender el Suicidio como una Prioridad de Salud Pública por Osmar Ramírez.



Más allá del Estigma: Comprender el Suicidio como una Prioridad de Salud Pública por Osmar Ramírez.

Cuando escuchamos sobre algún caso de suicidio tendemos a pensar deliberadamente o juzgar a las víctimas de esos hechos. No pensamos por qué una víctima de este flagelo lo lleva a cometerlo. Primeramente, debemos saber qué es el suicidio. Según la OMS: “es el acto deliberado de quitarse la vida”. Su prevalencia y los métodos utilizados varían de acuerdo a los diferentes países. El suicidio es un problema de salud pública importante, pero a menudo descuidado, rodeado de estigmas, mitos y tabúes. Los casos de suicidio son tragedias que afectan gravemente, no sólo a los individuos, sino también a las familias y las comunidades. Cada año, más de 703.000 personas se quitan la vida tras numerosos intentos de suicidio, lo que corresponde a una muerte cada 40 segundos. Desde que la OMS declaró al COVID-19 como una pandemia en marzo de 2020, más individuos experimentan pérdida, sufrimiento y estrés. Centrarse en la prevención del suicidio, es especialmente importante para crear vínculos sociales, promover la toma de conciencia y ofrecer esperanza. Acercarse a los seres queridos por su salud mental y su bienestar podría salvarles la vida.
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‎Si bien es cierto que existen varios factores que lo provocan, los suicidios no solo ocurren en los países de altos ingresos, sino que es un fenómeno que afecta a todas las regiones del mundo. De hecho, más del 77% de los suicidios ocurridos en 2019 tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos. El suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 20 a 24 años en las Américas. Las personas de 45 a 59 años tienen la tasa de suicidio más alta de la Región, seguidas por las de 70 años o más. La asfixia (ahorcamiento), las armas de fuego, la intoxicación con drogas, el alcohol, el envenenamiento con plaguicidas y productos químicos son los cuatro métodos más utilizados para el suicidio, que representan el 91% de todos los suicidios en la Región.
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‎Factores desencadenantes al suicidio:
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‎Factores psiquiátricos: Trastornos del estado anímico, abuso de sustancias psicoactivas, esquizofrenia, trastornos de la personalidad, síndromes mentales orgánicos.
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‎Factores sociales: Estado civil, soledad, lugar de residencia, pérdida del rol o estatus social, marginalidad, desempleo o trabajo no cualificado, problemática social, familiar o laboral grave. Religiosos.
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‎Factores sanitarios: Aproximadamente en el 50 % de los intentos se aprecia enfermedad física, destacando el dolor crónico, las enfermedades crónicas o terminales (cáncer, SIDA: 4% del total) y las intervenciones quirúrgicas o diagnóstico reciente de lesiones invalidantes y deformantes.
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‎El suicidio no es algo eventual, es premeditado en la mayoría de las veces, por eso que existe un proceso suicida, compuestos de las siguientes fases:
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‎Fase ideativa: Tiene la idea intermitentemente, como una ocurrencia.
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‎Fase deliberativa: Analiza los pros y contra de la idea negativa.
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‎Fase decisiva: La víctima toma la decisión de ejecutar el acto.
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‎Fase dilatoria: Es un período de calma, no hay pensamientos suicidas.
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‎Fase operativa: Es todo lo previo que hace al acto suicida.
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‎Fase ejecutiva: Ejecuta el acto en concreto.
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‎En vista de que cualquiera de nosotros podría llegar a tener un riesgo de suicidio en determinadas circunstancias, el trabajo preventivo es importante. Tratar de mantener la calma, tomar una actitud de apoyo. Actitud de escucha, diálogo, comprensión, evitar juicios. Empatizar con sus emociones. Favorecer una conversación. Transmitirle confianza en que podrá solucionar la situación y cuenta con su compañía, buscar la ayuda de un profesional. Hacer actividades alternativas. Se recomienda informar a los familiares, debido a los riesgos reales y potenciales de la autolesión y para la integridad de la persona. Los servicios de salud tienen que esforzarse en la prevención del suicidio como un componente central. Una identificación temprana de la depresión y un tratamiento eficaz, son fundamentales. Asimismo, las comunidades desempeñan una función crucial en la prevención del suicidio. Es vital que brinden soporte a individuos vulnerables, haciendo seguimiento y luchando contra la estigmatización, así como apoyando a quienes han perdido a sus seres queridos por esta causa.
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‎Lo que podemos asegurar es que la salud mental de las personas debe de seguir priorizándose. Seguimos invisibilizando, en nuestra sociedad el sufrimiento y dolor de muchas personas, ante circunstancias que deberían de considerarse primordiales.
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‎P.D: La mayoría de los conceptos y estadísticas los tomé de la página de la OMS/OPS. Solo quiero visibilizar e informar al respecto de este problema de salud pública, seamos parte de la solución y la prevención.