Mérida, Septiembre Martes 29, 2026, 05:17 pm
Desde tempranas horas de la mañana, fieles provenientes de
las distintas comunidades del arciprestazgo se congregaron en las inmediaciones
del Mercado Artesanal de La Variante para dar la bienvenida al representante de
la Santa Sede en Venezuela.
Banderas, cantos y diversas manifestaciones de afecto
acompañaron este primer encuentro, en el que participaron también autoridades
locales, estudiantes de la Unidad Educativa Ciudad de Lagunillas y una
representación del pueblo indígena Quinaroes.
Como signo de identidad y fraternidad, representantes de la
comunidad indígena hicieron entrega a Monseñor Alberto Ortega de elementos
propios de su cultura, como expresión de la riqueza de las tradiciones y de la
identidad de los pueblos que conforman esta región merideña.
Posteriormente, el nuncio apostólico emprendió una caravana
desde La Variante hasta la Parroquia Santiago Apóstol de Lagunillas. A su
llegada al templo, fue recibido por integrantes del grupo de danzas Los Locos
de San Isidro, procedentes de Pueblo Nuevo, quienes ofrecieron una
manifestación tradicional en honor al visitante.
También estuvieron presentes miembros del Sistema de
Orquestas de Lagunillas, quienes acompañaron musicalmente este momento de
bienvenida.
Antes de ingresar al templo parroquial, el embajador del
Vaticano saludó a los presentes y, una vez dentro, dirigió su oración ante el
Santísimo Sacramento. Seguidamente, recibió las palabras de bienvenida por
parte de la comunidad parroquial, dando paso a la celebración de la Santa
Eucaristía.
La celebración eucarística fue presidida por el nuncio
apostólico y concelebrada por monseñor Helizandro Terán, OSA, arzobispo
metropolitano de Mérida, junto a los sacerdotes del Arciprestazgo San Isidro
Labrador y otros presbíteros de la Arquidiócesis de Mérida.
Durante su homilía, monseñor Alberto Ortega transmitió a la
comunidad el saludo y la cercanía del papa León XIV, invitando a los fieles a
vivir este encuentro como una oportunidad para fortalecer la comunión y caminar
unidos en la fe.
Uno de los aspectos centrales de su reflexión fue la
confianza en Dios, especialmente en medio de las dificultades.
A partir de la Palabra de Dios, el Nuncio recordó que las
adversidades no significan la ausencia del Señor, sino que, aun en los momentos
más complejos, el creyente está llamado a reconocer que Dios permanece a su
lado y sostiene a su pueblo.
En este sentido, exhortó a los presentes a mantener viva la
esperanza y a confiar en que, con la fuerza que viene de Dios, es posible
afrontar los desafíos y continuar construyendo.
Asimismo, destacó la importancia de la comunión, la acogida
y el caminar juntos como expresión concreta de la vida cristiana. Al
reflexionar sobre la invitación de Jesús a hacerse como niños, señaló que la
grandeza dentro de la comunidad no se encuentra en el poder o en las
posesiones, sino en la capacidad de acoger, servir y reconocer al otro como
hermano.
En esta línea, invitó a construir una Iglesia de puertas
abiertas, donde todos tengan un lugar y donde la diversidad pueda convertirse
en una oportunidad para colaborar y edificar juntos.
La comunión, explicó, permite superar divisiones y poner a
Dios en el centro de la vida comunitaria, para avanzar unidos en la
construcción de una sociedad inspirada en el amor, el bien común y la
fraternidad.
El representante pontificio también hizo referencia a la
figura de San Isidro Labrador, patrono del arciprestazgo y santo especialmente
vinculado a la tradición de esta comunidad, destacando su testimonio de
trabajo, vida familiar y búsqueda de la santidad.
La visita de monseñor Alberto Ortega Martín al Arciprestazgo
San Isidro Labrador se vivió así como un encuentro de fe y fraternidad que
reunió a comunidades parroquiales, sacerdotes, familias, jóvenes,
representantes de las instituciones educativas, autoridades y miembros de los
pueblos originarios, fortaleciendo los vínculos de comunión con la Iglesia
universal y con el sucesor de Pedro. /PAM