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Por Néstor Abad Sánchez

Centenario del padre Pernía (2/9)

Un visionario en tierra bailadorense por Néstor Abad Sánchez



Centenario del padre Pernía (2/9)

Un visionario en tierra bailadorense por Néstor Abad Sánchez

El Padre Pernía llegó a Bailadores muy joven. Era alto y delgado. Con mucha prestancia.”

 

Absalón Méndez Cegarra, en: Semblanza de su figura egregia…, inédito revista

 Uno de los dos pilares fundamentales del desarrollo social y adelanto material de Bailadores a principio de la década de los 60 del siglo pasado, fue el Pbro. Ramón Emilio Pernía durante su primer desempeño como sacerdote del 4/5/1956 al 26/6/1964, aunque después nuevamente regresaría a la parroquia el 13/10/1980 al 12/9/1997, para luego quedar eternizado en el Panteón de los Sacerdotes a partir del 1 de mayo del 2017; aunque desde febrero su retrato al óleo había sido develado en la columna lateral y arcada izquierda que sirve de sustento al coro y la torre del Santuario de Nuestra Señora de la Candelaria, al otro lado a la misma altura y dimensiones en la columna lateral y arcada derecha fue colocado el 31 de mayo del 2010 el retrato al óleo de San Juan Bautista María Vianney, el Santo cura de ARS (08/05/1876 – m-. Francia 04/08/1859), Patrono de los Sacerdotes; gracias a iniciativa acogida por el Pbro. Leonardo Mendoza -recientemente fallecido en España- con motivo del año sacerdotal decretado por S.S. Benedicto II. De esta manera, salvando las distancias, ambos sacerdotes quedaron perdurados por los siglos venideros y sus imágenes servirán de ejemplo y faro resplandeciente a las nuevas y viejas vocaciones. Ambas pinturas son obras de arte del maestro Dioban Márquez Carrillo. El otro pilar fue el Dr. Guido Asperti Navarro (n. Chile, 26/4/1911 – m. Bailadores, 31/10/1984) de quien hablaremos en otra oportunidad. Incluso de sus oposiciones al padre Pernía.

A principio de 1956 enfermó de gravedad el Pbro. Silvestre Pernía, su pariente lejano, que murió el 20 de junio, y como hombre de retos y obediencia acepto el nombramiento de Monseñor Chacón de venirse a Bailadores, su primera tarea fue recorrer el pueblo casa a casa realizando un censo parroquial, estaba consiente que era primordial mirar a la cara a los feligreses y también conocer sus más apremiantes necesidades, que le permitirían luego emprender una encomiable labor socio - comunitaria.

Narra el mismo padre Pernía en unas notas autobiografías que: “Una semana después de la caída de la Dictadura, el 23 de enero de 1958 recuerdo la primera Visita Pastoral que me tocó en Bailadores, la que practicó el entonces Arzobispo Coadjutor de Mérida, (…) Él, una mañanita con viento frío al subir a la Iglesia para celebrar la misa, al pasar por la Plaza junto a la estatua del Libertador, …me dijo: ´Esta Casa Cural hay que cambiarla por una más cerca de la Iglesia´… Me quedé sin comentario a lo que Monseñor Quintero me decía, pero acabada la Visita Pastoral, a la semana siguiente empecé, entusiasmado con aquel empujoncito, a poner por obra su propósito. Fuí a Tovar y en el Campamento del M.O.P. de entonces solicité prestada una excavadora o Bulldozer que bien pronto llegó a Bailadores y en cosa de dos días se hizo el plano del actual Salón Parroquial que soporta la nueva casa, contigua al templo y a su nivel, frente a la Plaza. Más la pobreza de la feligresía y los recursos mínimos hacían esperar a que la ´Romería del S. Niño´ hiciera su recorrido aldea por aldea, cada año”. (El padre Pernía visto por sí mismo, será publicado en la revista)

Lo cierto es que seis años después para el 31 de mayo de 1964 el Salón Parroquial estaba terminado y fue inaugurado con una obra de teatro con los alumnos de la Escuela Graduada Tulio Febres Cordero, así la celebración del Día de la Madre iniciada en 1935 contaba con un espacio idóneo para su celebración y en la parte posterior iría la nueva Casa Cural insinuada por el Cardenal José Humberto Quintero.

Paralelamente y aprovechando la presencia de la Constructora Grespan que construía el Grupo Escolar el padre Pernía solicitó una ayuda al Ministerio de Justicia que le aprobó 30 mil bolívares con los que de inmediato la techumbre de madera y asbesto del templo por una estructura de hierro con cemento, tejas y cielo raso donde después serían pintados los tres frescos que embellecen nuestro actual Santuario, pero dejemos que sea él mismo quien nos cuente como en 1962: “…apareció un pintor Italiano, de nombre Arnaldo Giordani, con su diploma y sus referencias, ofreciéndose para decorar ese cielo raso y toda la Iglesia si se quería. Le dije que no había ´ni medio´ para eso. Pero el hombre volvió al poco ofreciendo facilidades de pago, y, sin consultar con nadie, le dije: ´Bueno pues, pinte y se verá!´ En eso vino el 15 de mayo de 1962 y movilizamos a todo el mundo con la Fiesta de San Isidro y una vendimia que duró todo el día para colectar veinte mil Bs., que fue como recoger ahora veinte millones, alcanzando para terminar de pagar a la Constructora Grespan y asegurarle los pagos semanales al pintor”, ese era el padre Pernía un emprendedor por excelencia con decisiones asertivas,

Además, dada su cercanía con la gente y producto del trabajo mancomunado logró la apertura de vías carreteras en los sectores de las Tapias, en dos días trabajando casi toda una noche con una máquina prestada por el día que terminó secuestrando hasta que el trabajo no estuviese terminado. Igual contribuyó con la carretera de Los Quemados y la culminación de la de Mariño Bailadores que había sido iniciada hasta la Mesa de León por el Pbro. Silvestre Pernía. Allí llevó el primer Jeep, emulando la osadía de los curas camineros; además de su lucha incansable por establecer un liceo nocturno c.1963 con el epónimo del recordado Pbro. Dr. y Monseñor Ezequiel Arellano, formar la Liga Agraria y una Cooperativa de Ahorro y Crédito.

De la nueva casa cural hablaré en otra crónica dado que a pesar que el padre Pernía dejó lista la loza y las paredes levantadas los sacerdotes que le siguieron poco hicieron y le tocó a él mismo terminarla c.1984 durante su segundo desempeño de cura – párroco, donde igualmente dejará una huella perdurable de su accionar en beneficio de sus feligresía. Obras son amores y buenas acciones para permanecer en la memoria del pueblo bailadorense. No hay peor muerte que el olvido.

Néstor Abad Sánchez

La Abadía, septiembre 29, 2026

Director de Cultura 2005-2021 y Cronista 1991-2000 del municipio Rivas Dávila