Mérida, Octubre Lunes 05, 2026, 08:51 pm
Teresa Omaña Martínez
@teresaomana03
En los años sesenta antes de la aparición de las
pantallas y los celulares, se comenzó a
forjar unas poderosas ideas que tenían
que ver con la presencia de una Escuela
de Educación universitaria para la ciudad de San Cristóbal estado Táchira
debdio a la gran necesidad existente para ese entonces. Las ideas se paseaban
por las diversas instituciones, algunas
de ellas, consideraban oportuna la creación de una institución que dirigiera la Universidad de Los Andes, para ese entonces
ya instalada en el estado Mérida.
Fue una disputa constante entre las diferentes corrientes políticas existentes en ese
entonces al opinar sobre el sí o el no de este nacimiento educativo en la
capital tachirense.
Con la caída de la dictadura de Marcos Pérez Giménez, los
profesionales estudiosos de la materia, configuraron la idea de ir en la búsqueda de alternativas para mejorar las condiciones educativas
existentes aunado al crecimiento y desarrollo que se iniciaba en el Táchira.
Ante las situaciones puestas en el tapete y a los
acuerdos llegados, el 16 de septiembre de 1966, fue aprobada la creación de la extensión de la Escuela de
Educación de la Universidad de Los Andes en San Cristóbal Táchira, para tal fin, se propuso el inicio de
dos carreras, ambas orientadas a la formación de profesionales en educación con las menciones Evaluación
Educativa y Orientación Educativa y Profesional.
El propósito general de la puesta en marcha de estas
licenciaturas, se fundamentó en que los estudiantes de primaria y bachillerato recibirían orientación vocacional, se
trabajaría en la mejora del rendimiento académico, entre otros. Con este fin,
los profesionales que salieran formados en estos campos del conocimiento, contarían con las herramientas suficientes para hacer frente a la problemática educativa existente
en el Táchira y en el país. En otras palabras, se formarían profesionales de
alta envergadura, que contribuirían a reparar las demandas educativas prioritarias
en los estudiantes.
Para ese entonces la Escuela funcionó provisionalmente en
el sector La Concordia, final de la
avenida Rotaria de San Cristóbal. Allí permaneció por algunos años como Escuela de Educación,
ya para el año 1975, recibió como nombre
ULA Táchira.
Importante resaltar que los docentes contratados para dictar asignaturas en esta
Escuela universitaria, la gran mayoría se habían graduado en otras universidades del país con títulos sustentados en las ciencias de la
educación y sociales, también en la planta profesoral habían graduados de las
cortes anteriores formados en esta Escuela.
En tal sentido, se contaba con un gran cúmulo de profesores
idóneos, responsables en formar a orientadores y evaluadores,
quienes una vez graduados ocuparían los cargos existentes en los diversos niveles
educativos del país, otros, asumirían responsabilidades como asesores,
evaluadores, planificadores, e investigadores que para el momento también se requería la
educación venezolana.
Del mismo modo, es determinante resaltar el trabajo
social que esta Escuela proporcionaba a los estudiantes procedentes de
diferentes municipios y circunvecinos
los servicios de: biblioteca, residencia, comedor, transporte, médico entre
otros. Una excelente contribución que permitió beneficiar a los alumnos que carecían de recursos
económicos para iniciar o continuar carreras.
Paralelo a estos
menesteres, también estuvo presente la camaradería, la hermandad, la solidaridad,
los sueños y las realidades, porque junto a
los quehaceres personales, existía la obligatoriedad de cursar cinco
años de carrera y aprobar 37 materias para poder obtener el título
universitario.
Cumplidos los compromisos el 16 de octubre de 1976, y luego de organizarse el acto de grado a desarrollarse en la Casa Sindical de San
Cristóbal, un gran cúmulo de hombres y mujeres
se concentraron en este lugar para recibir un documento propio y único, que en otrora parecía inalcanzable.
Para ese entonces
se escribía en los cuadernos
Alpes, con lápiz mongol, se escuchaba la
música de Orlando y su Combo, la Swing Mélody, Los Caricuena de La Grita, la
Billos Caracas Boys, Los Melódicos, se veían las películas de Román Chalbaud, en RCTV estaba el programa La Feria de la
Alegría, cada año la vuelta al Táchira, comenzaba la construcción de la séptima avenida… y así
otras narraciones.
Hoy hablar o narrar sobre la significancia de lo que
representa cincuenta años, es cuesta arriba, porque hablar con la palabra escrita es al mismo tiempo
sentir el calor de ese relato hablado, debido a que en esta historia se expresa
la presencia de profesionales que en un encuentro único luego de transitar
medio siglo de vida, comienza con el reconocimiento de los rostros.
En estos cincuenta años, lo importante no fue solo haber recibido
un título universitario, internamente se
incluye la excelsa misión de los actores de esta fiesta académica, porque aquí
están inmersos los esfuerzos de los padres, familiares, amigos, esposos,
esposas, así como la visión de la
Escuela de Educación que procuró concitar lo mejor de los tachirenses, para continuar con el avance educativo, el desarrollo
del Táchira y de Venezuela.
En estos 50 años de graduación no aparece en ningún
rincón la discusión, porque a través del
tiempo cada uno construyó significativamente una trayectoria profesional, a través de él se fue configurando en cada
uno principios, compromisos en el trabajo desempeñado, en el hacer de la investigación, en continuar estudios, en
construir familia y pare de contar…, son los
elementos, propuestas o puentes que le
permitieron continuar a través de este periodo formar profesionales reconocidos en Venezuela
y el mundo.
En fin, para los que ya no están, para los actualmente jubilados,
para los que aún permanecen activos, fue
una misión cumplida, un trabajo que con la firme intención se hizo para contribuir y proporcionar conocimientos
a los alumnos aunados a esto la reflexión y el compromiso social.
En estas bodas de oro, el hoy Núcleo Táchira de la Universidad de Los Andes, también se congratula, porque fue en estas aulas donde se formaron profesionales comprometidos con los cambios educativos que el país demandaba para ese entonces.
También es motivo para expresar el por qué este numeroso
grupo de profesionales en este día, dan fe de las realidades vividas durante 50
años, fue ese ir y venir embargados de
alegrías pero también de tristezas existentes
en un tiempo que hoy se recuerda con
nostalgia y agradecimiento.