Mérida, Octubre Lunes 12, 2026, 06:51 pm
RUBÉN DARÍO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
Gran espectáculo, de principio a
fin, el que ofreció la tarde de este domingo el diestro taribense Jesús Enrique
“Colombo” en el marco de su encerrona en solitario ante seis toros de distintos
hierros, en el marco de la segunda corrida de la Feria de la Virgen del
Rosario, escenificada en el ruedo de la Plaza de Toros "Germán Contreras
Jara", convirtiéndose de esta manera en el primer torero venezolano que
hace esta gesta fuera de nuestras fronteras.
Con plaza llena, en tarde
agradable en cuanto a climatología, se lidiaron reses de las ganaderías
peruanas de Paiján, Puerto San Luis y española de Polo Saiz, correctos de
presentación y de distinto juego, destacando el corrido en 6º lugar, el cual
fue indultado.
Sería una actuación de mucha
variedad capotera y especial entrega en cada uno de los capítulos que
permitieron los toros despachados, cada uno permitiendo momentos de lucimiento,
a excepción del debilucho tercero que literalmente se sostenía en alfileres. El
astado indultado partencia al hierro de Paiján y llevó por nombre «Dilan El
Consentido».
El balance de la tarde fue el
siguiente:
Jesús Enrique “Colombo” como
único espada: oreja, dos orejas, silencio, palmas, ovación y dos orejas y rabo
simbólicos tras indulto. Saldría en hombros entre multitud de aficionados que
desde toda la geografía peruana se dieron cita al gran acontecimiento que
significaba la tarde de este domingo para el toreo venezolano.
Doble Puerta Grande para Ferrera
y Román este domingo ante duros toros del hierro de Adolfo Martin en Madrid
El veterano diestro extremeño
Antonio Ferrera, con maestría, y el valenciano Román, con valor, se impusieron
este domingo a una corrida de Adolfo Martín, complicada en general, de la que
ambos obtuvieron par de orejas cada uno que les llevaron a compartir la salida
a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, que atravesaron ambos por segunda
vez consecutiva esta temporada.
Dentro de las distintas
complicaciones que, en mayor o menor medida, desarrollaron los cinqueños
cárdenos cacereños, los dos protagonistas de este mano a mano lograron
imponerse a su manera, pero muy sobradamente, sacando de todos ellos, a
excepción del buen sexto, mucha más emoción, por una u otra vía, de la que
parecía ser posible en principio, tal y como señala en su crónica el periodista
de la agencia EFE, Paco Aguado.
En su caso, Ferrera tiró de su
amplia experiencia, de una maestría acumulada en cientos de corridas
"duras", y que se tradujo, ya de partida, en una perfecta y
ordenadísima manera de dirigir la lidia junto a su excelente cuadrilla, lo que
sirvió para que sus tres toros llegaran al último tercio en mejores condiciones
de las iniciales.
No se llevó trofeo de su primero,
un toro de exagerada cuerna alirada, que se frenó y se defendió a causa de sus
medidas fuerzas, por mucho que el de Badajoz se lo pusiera todo a favor. Pero
sí que lo obtuvo ya del tercero, con el que desplegó de principio a fin ese
excelente y largo oficio, que incluyó también, durante toda la tarde, tanto el
hecho de elegir perfectamente los terrenos como el de sacar a los toros de
debajo del peto con los más variados quites.
También se dejó hacer el quinto,
aunque ante la muleta comenzara reservándose un tanto, sólo que con la clara
virtud de humillar que Ferrera aprovechó también al máximo. De nuevo dejando
espacio en los cites, ayudó a que el de "adolfo" tomara celo y,
aunque a falta de mayor profundidad en el final de los pases, siguiera una
muleta que le condujo templado lo mismo con la zurda que con la diestra,
también sin la espada de ayuda.
Los últimos naturales de la
faena, totalmente "roto" y entregado el veterano diestro, fueron los
que terminaron de poner en pie a unos tendidos que volvieron a asombrarse con
otra estocada poco habitual, en la suerte de recibir y citando a diez metros al
de "adolfo", que no tardó en caer aun a pesar de ciertos defectos en
la colocación del acero.
Se aseguraba así Ferrera esa
salida a hombros que todavía no tenía confirmada Román cuando salió el sexto.
Hasta entonces, el valenciano se había jugado literalmente las femorales con
los dos primeros de su lote, que sacaron un manifiesto peligro, tanto por lo
que midieron cada arrancada, o, mejor dicho, oleada, como por el sentido que
desarrollaron, colándose a menudo con pésimas intenciones.
Aun así, Román nunca volvió la
cara, sino que persistió una y otra vez ante las amenazas ya con el primero, al
que pudo sacar una buena tanda de naturales antes de que el animal se negara a
embestir con franquía y le obligara a un largo esfuerzo que provocó únicamente
una leve petición de oreja.
Claro que el cuarto, un muy serio
y hondo ejemplar, le forzó aún a mayores riesgos reservándose y escarbando en
cada cite, a la espera de una mínima duda o de un exceso de confianza para
echarse al torero a los lomos, como acabó sucediendo en la tercera serie de
pases con la derecha.
No hubo heridas que lamentar,
salvo algún varetazo producido en los constantes cabezazos que soltó el toro
cuando tuvo al torero a su merced, y así pudo Román disfrutar, como
compensación, de la buena condición del único toro con claras posibilidades del
encierro, ese sexto, astifino desde la cepa, que desde el primer momento tomó
los engaños con entrega y ritmo.
Mantuvo el interés Román, pero
sin desatar el entusiasmo hasta una última tanda, esta sí redonda, que precedió
al efectivo, más que buen, espadazo, y a que esa ola de alegría del público,
que volvió a llenar la plaza, le arrastrara a él también, con otra oreja más,
en esa doble salida a hombros tan rarísima de ver en esta plaza monumental.