Conferencia Episcopal Venezolana
instó al Gobierno a garantizar DDHH de los reclusos
CEV
Caracas.- La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) instó al Gobierno a recordar su deber de garantizar y
respetar los derechos humanos (DDHH) de la población privada de
libertad.
La petición la realizó el ente en un
comunicado ante las muertes de los 30 detenidos el pasado viernes en el
Centro de Coordinación Policial José Antonio Páez, en Portuguesa, donde
los privados de libertad fallecieron tras un enfrentamiento entre
rehenes y agentes de las Fuerzas de Acciones Especiales, para evitar un
intento de fuga masivo.
La CEV lamentó el
hecho e indicó que se debe ejercer el
control de los centros penitenciarios para estos actos que se han venido
repitiendo. Asimismo, se solidarizó con las familias de cada recluso.
A continuación el texto íntegro:
Los sucesos ocurridos recientemente en un centro de detención en el estado
Portuguesa en donde murieron más de veinte personas privadas de libertad y
otros tantos resultaron heridos, es una situación que se repite a pesar de los
reiterados llamados a las autoridades del Estado venezolano para que ejerza el
control de los centros penitenciarios y garantice íntegramente los
derechos humanos de la población reclusa en los términos previstos en el
Derecho Internacional de los Derechos Humanos y en el derecho interno
venezolano, instrumentos que establecen obligaciones indeclinables e
indelegables a cargo de las autoridades del Estado.
La custodia y el orden interno de los centros penitenciarios no puede
ser concedido o delegado por las autoridades estatales a particulares,
específicamente a otras personas privadas de libertad que mediante la
coacción y el ejercicio del terror mantengan un orden basado en la extorsión a
los reclusos y sus familiares, en el ejercicio de la violencia y en diversos
comercios ilícitos como el de estupefacientes, armas y otros.
Ante este suceso que lamentamos profundamente y que llena de alarma,
estupor y angustia a la población reclusa y a sus familiares, la Comisión de
Justicia y Paz del Episcopado Venezolano recuerda nuevamente a las
autoridades del Estado venezolano que es su deber indeclinable garantizar y
respetar todos y cada uno de los derechos humanos de la población privada de
libertad, la cual se encuentra bajo su cuidado; la población privada de
libertad y sus familiares constituyen uno de los grupos más vulnerables de la
población, corresponde a las autoridades garantizar el orden y la seguridad en
los establecimientos penitenciarios, las autoridades están obligadas
categóricamente a no permitir el ingreso de armas a los penales, a ejercer
mediante personal profesional calificado en la materia el orden y la disciplina
interna de modo de garantizar la vida y la integridad física de todos y cada uno
de los reclusos y a asegurarse de que se mantenga la adecuada disciplina y
orden interno para que se cumpla la reeducación y la reinserción social.
La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana una vez
más clama por una efectiva y verdadera justicia ante las muertes de 30
detenidos el pasado viernes 24 de mayo en las Instalaciones de la
Comandancia General de la Policía en Acarigua, estado Portuguesa que se
suman a masacres producidas en otros calabozos policiales años anteriores y
que han quedado en absoluta impunidad; decesos además que se han
impuesto por la vía de los hechos en pena de muerte contra los detenidos.
Finalmente
esta Comisión de Justicia y Paz con fundamento en los valores del
evangelio, el magisterio de la Iglesia condena estas muertes y hace un
llamado
al Estado para que adopte medidas inmediatas que garanticen la vida y la
integridad de las personas detenidas e inicie, a través de las
instancias
pertinentes las investigaciones correspondientes, a fin de determinar la
responsabilidad de los autores materiales e intelectuales que bien, por
acción u
omisión hayan promovido y suscitado estas muertes que además de ser
crímenes, son violaciones flagrantes a los derechos humanos.
No más muertes violentas en nuestras cárceles, no más impunidad. Enviamos
a los familiares nuestro más sentido pésame.