Mérida, Julio Miércoles 15, 2026, 01:16 am
La historia y la geografía han convergido en el litoral central
venezolano de formas tan generosas como implacables. La Guaira, bendecida por
una herencia cultural vibrante, el esplendor de su paisaje marino costero, el
cobijo del Ávila, una de las montañas
más emblemáticas del país y su Parque Nacional Waraira Repano, así como su condición histórica de principal puerta de
entrada marítima y aérea al país, ha sido también el escenario de los dos
desastres socionaturales más severos de la historia contemporánea nacional: las
tragedias de diciembre de 1999 y la de junio
de 2026. Ante este panorama, la reconstrucción del estado no puede ser una
simple réplica del pasado; debe ser un acto de compromiso, innovación y, sobre
todo, de profunda justicia social y ecológica.
El desafío actual exige de todos una mirada integral: diseñar una Guaira
que abrace su belleza natural, su potencial económico, su herencia cultural y
la reciedumbre de su pueblo, bajo un estricto enfoque de desarrollo sostenible.
No se trata solo de levantar paredes, sino de refundar el territorio, su
infraestructura física, económica, social y humana.
La Constitución como Brújula Técnica
Cualquier esfuerzo serio de refundación debe anclarse en la legalidad y
la ciencia. La Constitución Nacional, en sus artículos 127, 128 y 129, es
taxativa: el Estado garantizará que la población se desenvuelva en un ambiente
libre de contaminación, obligando a que toda actividad susceptible de generar
daños a los ecosistemas sea acompañada de estudios de impacto ambiental y
sociocultural.
Por lo tanto, el pilar inicial de esta nueva era es una ordenación del territorio y un desarrollo
urbano local basados en la ciencia, el conocimiento, la tecnología, la
innovación y la participación activa de todos los actores sociales en el marco
de una gobernanza social. No se puede seguir construyendo en
zonas inestables de laderas, ni obstaculizando los cauces naturales de
evacuación de las quebradas que se
desprenden del Ávila, pero tampoco, mediante infraestructuras que desconocen o
desafían las condiciones de
inestabilidad de sus suelos. La Guaira convive con una alta sismicidad por la falla
de San Sebastián y con periodos de lluvias torrenciales que activan procesos
hidrogeomorfológicos con amenazas de deslaves y aludes torrenciales.
La ingeniería del siglo XXI debe aliarse con la naturaleza para el
manejo sostenible de las cuencas altas del
Waraira Repano, crear infraestructuras de disipación dinámica en los ríos,
desarrollar y adoptar rigurosas tecnologías de construcción antisísmica
exitosas en regiones del mundo con similares condiciones y decretar zonas de resguardo
absoluto donde la vida humana no vuelva a correr peligro.
La Sostenibilidad, los ODS y los Medios de Vida
La reconstrucción se debe alinear de forma orgánica con los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) para devolverle el bienestar a su gente. Así, la resiliencia urbana y la economía circular (ODS 11 y 12) debe ser una de las apuestas más innovadoras del
plan. Los escombros y residuos sólidos producto de los colapsos sísmicos no
irán a parar al mar o a márgenes de cauces naturales. En su gestión integral
con enfoque circular, estos materiales son procesados y reciclados técnicamente
para servir de cimentación y base de la nueva infraestructura vial,
habitacional y de servicios esenciales (escuelas, universidades y hospitales).
Todo debe contribuir a consolidar comunidades y ciudades resilientes, seguras,
ecológicas y sostenibles, en condiciones de producción y consumo responsable.
En cuanto al agua y la energía (ODS 6 y 7), el nuevo modelo debe asegurar el acceso a agua
limpia y saneamiento a través de la restauración de cuencas y desalinización
sostenible, junto al desarrollo de tecnologías que puedan proveer energías
limpias, renovables y seguras como la solar y eólica, aprovechando el potencial
natural de la región.
El fin de la pobreza, la mejora de la salud, la
educación y el trabajo decente (ODS 1, 3, 4 y 8) encuentran aliento en la reconstrucción en sí misma, dado que debe ser el motor de la generación de empleos verdes y
dignos, que protejan la salud de los trabajadores, diversifiquen la economía
local, aseguren el bienestar de las familias, su educación y desarrollo humano
integral. Todo el proceso debe estar consustanciado con acciones de mitigación
y adaptación al cambio climático, así como en el cuidado responsable de los
ecosistemas marinos y terrestres (ODS 13, 14 y 15) como base de sustentación
del desarrollo.
Las Ventajas Comparativas: Identidad y Futuro
La Guaira posee ventajas que pocas regiones del Caribe comparten. Su
cercanía e interconexión con la Gran Caracas la convierten en un eje
estratégico. Al restaurar y proteger su entramado urbano de forma sostenible y su
casco histórico, potenciando su infraestructura vial, turística y su pesca; proyectando al mundo su cultura y gastronomía,
sus manifestaciones tradicionales con tambor, bailes y arraigadas fiestas religiosas, se reactiva la
vocación turística, no como un enclave depredador, sino como un modelo de turismo sostenible e inclusivo.
La modernización ecológica del puerto y el aeropuerto debe garantizar
que sigan siendo el corazón logístico de Venezuela, pero bajo estándares de
ecoeficiencia que atraigan la inversión internacional y sitúen al país en las
rutas del comercio y el turismo verde global.
Gobernanza Social y Auditoría Permanente: El Pilar
Ético
Ningún plano de ingeniería, inversión nacional o financiamiento
internacional prosperará sin el componente más importante: su pueblo. La
belleza de un proyecto de reconstrucción actual y resiliente radica en la
equidad y la inclusión. Para ello, es indispensable estructurar un modelo de
gobernanza donde los sectores sociales, comunales y académicos trabajen de la
mano con instancias gubernamentales responsables y debidamente auditables,
acompañados del mundo a través de organismos multilaterales de cooperación.
La transparencia y la eficiencia en el uso de los recursos —tanto
nacionales como de la ayuda internacional humanitaria y de desarrollo— deben
estar garantizadas por una auditoría
social justa, vinculante y permanente.
Una visión de futuro resiliente y sostenible
La tragedia de 2026 ha dejado una herida profunda, pero también el
lienzo en blanco más importante de la historia contemporánea. Reconstruir a La
Guaira bajo los pilares de la ecología, la belleza, la equidad y la justicia es
una tarea que desborda a un solo sector; requiere convocar a la vanguardia de la
ciencia, la tecnología y la innovación, al sector privado nacional y a la
solidaridad e inversión de la comunidad internacional.
La Guaira no solo volverá a ponerse de pie. Si se asume un enfoque
ecológico y humano, el litoral central dejará de ser sinónimo de vulnerabilidad
para convertirse en el faro del desarrollo sostenible de Venezuela ante el
mundo. ¡Que se abran desde La Guaira, de una vez por todas y para siempre, las
puertas del país hacia el futuro, el desarrollo, el bienestar y la
sostenibilidad!
(*) Geógrafo, Doctor en Ciencias Naturales, Profesor titular de la Universidad de Los Andes.