Mérida, Junio Domingo 14, 2026, 06:25 pm
César Briceño/Pasante ULA
Este sábado, 13 de junio, la Arquidiócesis de Mérida celebró las fiestas
patronales en honor a San Antonio de Padua en tres parroquias de la iglesia
merideña, en donde se festejó de manera solemne al santo milagroso.
Para la religiosidad merideña, San Antonio de Padua representa el
intercesor por las causas difíciles y es el patrono de las cosas imposibles.
Además, repartir el pan durante la celebración de su fiesta es un símbolo que
recuerda el espíritu de caridad y solidaridad del santo.
Los 175 años de San Antonio de Padua en Mucutuy
En la parroquia Mucutuy, de la Zona Pastoral Pueblos del Sur, se
desarrollaron una serie de actividades en el marco de la conmemoración de los
175 años de la fundación de esta comunidad parroquial.
La fiesta tradicional en el pueblo sureño empezó desde la noche del
viernes, donde, al ritmo de la música popular, los feligreses le rindieron
homenaje al santo patrono con la típica serenata.
El Arzobispo Metropolitano de Mérida, Monseñor Helizandro Terán, ofició
la eucaristía central de este sábado, donde se congregaron los grupos de
apostolado y los vecinos de las diferentes aldeas que conforman el pueblo.
En su homilía, Monseñor destacó la importancia del santo como predicador
del amor de Cristo y su cercanía con los más pobres y necesitados, a quienes
procuró siempre brindar el pan.
Además del arzobispo, la celebración eucarística contó con la presencia
de los sacerdotes que conforman el arciprestazgo Sur Bajo, así como del
párroco, padre Bernabé Guerrero, quien expresó su gratitud a la comunidad
parroquial por organizar esta fiesta, referente de calor y cercanía espiritual
en toda la zona.
El pan como símbolo de San Antonio
Por otra parte, en la población de Chiguará, los fieles se congregaron en
el templo parroquial durante las novenas para conocer la vida y obra de San
Antonio, enmarcada en el Año Arquidiocesano de la Espiritualidad y el Año
Jubilar de San Francisco de Asís, patrono de la orden a la que pertenecía el
santo.
Durante la solemnidad, se contó con la presencia de los sacerdotes del
arciprestazgo San Isidro Labrador de Lagunillas, así como del padre Carlos
Astorga, sacerdote chiguarero que hace vida en la Arquidiócesis de Caracas como
superior y vicario regional de la comunidad paulina en Venezuela.
En la celebración de la misa, el párroco Orlando Montilva destacó la
importancia del ejemplo de San Antonio de Padua en medio de la comunidad
parroquial, su espíritu caritativo como bandera de la iglesia y su cercanía
filial con la Virgen María.
Para finalizar las fiestas patronales, la parroquia recolectó más de 3
mil panes que se bendijeron al culminar la eucaristía solemne y fueron
repartidos entre los fieles que asistieron al templo parroquial.
San Antonio y los milagros del amor
La tercera parroquia de la arquidiócesis dedicada a San Antonio de Padua
es Tabay, en donde su párroco, padre Javier Muñóz, inició las fiestas con las
romerías por las aldeas y comunidades que conforman la parroquia.
El padre Javier, en la eucaristía, enfatizó sobre la importancia de los
milagros de San Antonio y su poder evangelizador, que no se limitó solo a los
humanos.
“La vida del querido San Antonio es un ejemplo para toda la comunidad de
Tabay, ya que sus milagros son un reflejo de la humildad y del amor de Dios,
que no tiene límites y se extiende a toda la creación”, destacó el padre en su
homilía.
Milagros como la predicación a los peces y la mula que se arrodilla ante
el Santísimo Sacramento fueron los pilares que guiaron estas fiestas
patronales.
Asimismo, el sacerdote en su sermón recordó el rol del santo como
predicador, donde expresó que “San Antonio era un doctor de la Biblia” A tal
punto de afirmar que, si se acabaran todas las biblias del mundo, él podría
recitar de memoria, palabra por palabra”.
Para concluir la ceremonia, la comunidad parroquial se desplegó en una
numerosa procesión que recorrió todo el pueblo, en compañía de los grupos de
apostolado, quienes llevaron las reliquias de San Benito de Palermo, San José
Gregorio Hernández y la Santa Madre Carmen Rendiles.
El llamado arquidiocesano a la santidad
La humildad, la caridad y la paciencia de San Antonio de Padua son
virtudes que la Arquidiócesis de Mérida resaltó en estas fiestas patronales que
congregaron a cientos de fieles en las diferentes parroquias y capillas
dedicadas al santo milagroso.
Un santo que demostró un amor inmenso por la eucaristía y por las
Sagradas Escrituras, que hoy la Iglesia celebra jubilosa y rinde honor a su
nombre.