Mérida, Agosto Viernes 28, 2026, 01:16 am

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La madrugada de este viernes 28 de agosto culminó con un fascinante espectáculo astronómico: un eclipse lunar

ECLIPSES: Ahora le tocó a la Luna por Félix Aguirre (*)



ECLIPSES: Ahora le tocó a la Luna por Félix Aguirre (*)

La madrugada de este viernes 28 de agosto culminó con un fascinante espectáculo astronómico: un eclipse lunar. Durante las últimas horas de la noche de ayer y las primeras de hoy, la Luna llena se internó por completo en la sombra proyectada por la Tierra, ofreciéndonos un rostro oscurecido y cobrizo que capturó la atención tanto de la comunidad científica como del público general.

Este acontecimiento puede entenderse como el complemento de un fenómeno más general que involucra los eclipses de Sol y de Luna como partes de un mismo ciclo astronómico. En efecto, los eclipses no ocurren de forma aislada, sino que se producen por pares dentro de un lapso conocido como temporada de eclipses.

Recordemos que hace apenas un par de semanas la Luna se interpuso entre la Tierra y el Sol, produciendo un eclipse solar. Ahora, cuando la Luna ha recorrido la mitad de su órbita alrededor de nuestro planeta, fue a la Tierra la que se interpuso entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre esta última.

Si bien es cierto que el espectáculo que generan los eclipses solares es muy localizado y solo unas pocas poblaciones pueden disfrutarlo, los eclipses lunares, por el contrario, quedan a la vista de toda la mitad del planeta que se encuentre en horario nocturno durante ese lapso.

Desde nuestra localidad merideña, el fenómeno comenzó a observarse en las últimas horas de la noche del 27 y alcanzó su punto máximo en las primeras horas de la madrugada del 28. Sin embargo, en ese momento, la Luna no se apagó por completo: exhibió el característico color rojizo o cobrizo, que le ha ganado popularmente el nombre de "Luna de Sangre".

Este deslumbrante tono se produce porque la atmósfera de la Tierra actúa como un lente, filtrando la luz azul y desviando los rayos rojos del Sol hacia la superficie de la Luna, como si se proyectara sobre ella el brillo de todos los amaneceres y atardeceres del mundo al mismo tiempo.

El evento tuvo una duración aproximada de cuatro horas, a lo largo de las cuales se pudo apreciar cómo el disco lunar se fue sumergiendo gradualmente en la sombra terrestre hasta alcanzar su fase culminante y, posteriormente, salir de ella.

A diferencia de los eventos solares, los eclipses lunares son completamente seguros para la observación a simple vista, sin necesidad de filtros ni protección ocular. Bastó con alzar la mirada al firmamento para disfrutar de este cierre magistral de la temporada de eclipses de agosto 2026.

Preparar el abrigo, buscar un lugar cómodo y compartir un café en familia para contemplar el firmamento volvió a ser una hermosa alternativa a las pantallas habituales, llenando el ambiente de preguntas y respuestas y dando lugar a variadas interpretaciones en diferentes contextos. Este broche de oro a la temporada de eclipses nos dejó una invitación abierta que trasciende la fecha: detener la rutina, mirar hacia arriba, reflexionar y maravillarnos con la precisión y la elegancia que nos muestra el gran reloj cósmico. 

(*)  Profesor ULA – Divulgador Científico Cidata