Mérida, Noviembre Lunes 02, 2026, 03:55 pm

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Alberto José Hurtado B.,Integración latinoamericana en crisis por Alberto José Hurtado B.
Por Alberto José Hurtado B.

Integración latinoamericana en crisis por Alberto José Hurtado B.



Integración latinoamericana en crisis por Alberto José Hurtado B.

Durante los días 28 y 29 de octubre se llevó a cabo en las instalaciones del El Instituto de Integración Latinoamericana (https://iil.jursoc.unlp.edu.ar/), de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, el VIII Simposio sobre Regionalismo Sudamericano, un espacio de reflexión que reunión a académicos y funcionarios de toda América Latina para debatir acerca del panorama crítico y multidimensional del estado actual de los procesos de integración en la región. A través de un riguroso análisis académico, el evento desglosó la crisis del regionalismo sudamericano en dos grandes ejes: 1) los factores endógenos, que revelan las profundas asimetrías estructurales e ideológicas entre los países latinoamericanos, y 2) los factores exógenos, que muestran la vulnerabilidad regional frente a la reconfiguración geopolítica que hoy vive el mundo.

Desde la perspectiva endógena, los debates destacaron la fragilidad institucional y la falta de convergencia macroeconómica de los bloques subregionales latinoamericanos (Comunidad Andina, SICA, MERCOSUR, Alianza del Pacífico). Resaltaron el "laberinto ideológico" producto, entre múltiples razones, de la alternancia política, la ausencia de políticas de Estado, el incumplimiento de los acuerdos regionales, el elevado costo país de avanzar hacia un mayor comercio intrabloque, y la incapacidad de concretar la unificación monetaria. Además, se dejó claro que las asimetrías fiscales y la competencia tributaria no armonizada actúan como obstáculos estructurales, que fenómenos como la "custodia interna" y la extinción de dominio plantean desafíos transfronterizos no resueltos, y que la legitimidad democrática de los órganos supranacionales sigue siendo una asignatura pendiente.

En el ámbito de los factores exógenos, el simposio abordó el dilema de la autonomía estratégica frente a la competencia sistémica entre Estados Unidos y China. A partir de lo cual se resaltó que la región transita de una integración comercial tradicional a un "cuasi interregionalismo" fragmentado, donde las ambivalencias de la política económica estadounidense y las estrategias de contención china obligan a los países a navegar un escenario de multipolarización. También se insistió que la reconfiguración geo-energética global suma una complejidad estratégica adicional para América Latina, incrementándose la necesidad de avanzar hacia un marco de seguridad energética regional. En este contexto, la Cooperación Sur-Sur y Triangular emerge como un mecanismo vital para el reposicionamiento latinoamericano, aunque su eficacia depende de superar la dependencia estructural que históricamente ha tenido el desarrollo regional, permitiendo a los Estados latinoamericanos evitar ser solo espectadores en la rivalidad de las grandes potencias.

Por otra parte, la agenda incluyó espacio para la reflexión sobre las alternativas de acción para avanzar hacia la integración productiva y una sólida gobernanza institucional, surgiendo propuestas como “los corredores regionales de integración productiva”, “las redes de distritos de innovación, atracción de inversiones”, “el uso de la acumulación extendida (o acumulación ampliada) como mecanismo de las reglas de origen en los acuerdos comerciales latinoamericanos para permitir a un productor considerar como "originarios" los insumos o materiales provenientes de un tercer país con el que no se comparte un tratado directo, e insistir en avanzar hacia “la convergencia pragmática de los procesos de integración”. Esto, en un contexto caracterizado por la transición hacia un orden multipolar, evidencia que el modelo tradicional de integración comercial ha agotado su impulso en América Latina, y se requiere con urgencia de la reconfiguración hacia cadenas de valor y una mayor coherencia institucional.

En otras palabras, el regionalismo abierto y su vocación comercial han fracasado ante las nuevas realidades geopolíticas y las asimetrías internas latinoamericanas. La región debe transitar hacia una integración productiva y tecnológica, articulando cadenas regionales de valor que reduzcan la dependencia externa y mitiguen los impactos de la competencia entre potencias. Es necesario fortalecer la institucionalidad supranacional para resolver conflictos bilaterales y armonizar políticas fiscales y regulatorias, evitando que los pendulares cambios ideológicos deriven en desintegración. Asimismo, la autonomía estratégica no se logrará mediante el aislacionismo, sino a través de una inserción internacional inteligente que aproveche la Cooperación Sur-Sur y diversifique los vínculos tecnológicos y energéticos, garantizando que la transición verde y la revolución digital no profundicen las brechas intrarregionales sino, por el contrario, actúen como catalizadores de desarrollo inclusivo.

*@ajhurtadob