Mérida, Julio Viernes 03, 2026, 01:53 pm
Tengo 74 años de envejecimiento en este mundo y no recuerdo que el país donde nací no haya sido objeto de discordias y querellas por sus riquezas, que no se sabe si son bendiciones de alguna providencia inidentificada o por causa de fenomenologías geográficas y políticas. Venezuela es un caso penal sin posibilidades de merecer una sentencia firme. Ni durante mis días de infantes fui libre de esas disquisiciones que emprendían los adultos y que forzosa e inevitablemente escuchaba. En áreas del campo petrolero donde nací todos hablaban de comprar vehículos importados de Estados Unidos, motocicletas, ahorrar para viajar hacia Norteamérica. Empero, también fuera de ese enclave de la https://es.wikipedia.org/wiki/Creole_Petroleum_Corporation los zulianos encendían discusiones propias de resentidos sociales. La distribución equitativa de las riquezas era una temática peligrosa. No sé por qué un presbítero católico, quien solía profetizar que yo sería escritor, me murmuró al oído el verbo legitimar.
-El futuro te depara un memorable pugilato, legitimar tu vocación intelectual –sentenció.
Fenomenológica instauración de «supremacías» al mando de territorios tiene un ilegítimo e histórico expediente mucho más antiguo que el intento de los nazis por imponer su falaz y «aria» raza en el mundo, suceso que impactaría tan severamente a la humanidad que en el curso del s. XXI todavía imaginamos los sufrimientos de millones de martirizados y el hedor que luego expelieron los promontorios de sus cadáveres en los campos de concentración o https://study.com/academy/lesson/ghetto-overview-history-facts.html:donde los alemanes, gozosos, materializarían lo que se conoció como https://aboutholocaust.org/es/facts/que-era-la-solucion-finalo exterminio masivo de judíos. Cierto: para ellos, fue divertido eliminar personas absurdamente estigmatizadas por un persuasivo y con carisma demente que lideraba la república de Alemania.
Cuando los seres aparencialmente humanos (se presume que «erectos», pero poco reflexivos y fervorosos materialistas) se organizaron en tribus y demarcaron territorios para protegerse en grandes familias, sin que ello estuviera relacionado con estar propensos a praxis de la endogamia, lo hicieron con el propósito de institucionalizar cómo se vincularían con distintas e «incontaminadas» etnias, razas o asentamientos de mestizos en la iniciática y muy dinámica mercadería de personas más que en otros menos urgentes asuntos: como instruirse, desarrollarse en las disciplinas de las Artes y Letras, Experimentación Científica e Invención Tecnológica.
También es verdad que cuando el genio sobresalió entre la mayoría de individuos toscos u ordinarios, fue de inmediato reclutado para perfeccionar las actividades comerciales que gradualmente se convirtieron en «deidades»: con ejércitos que resguardan sus tesoros, jueces para la resolución de querellas mediante sentencias contenciosas-administrativas, aliados [dueños de respetables fortunas] deseosos de invertir y multiplicar sus activos e influencias. Entre 1789-1797 George Washington establecería, por decreto, la impresión del «dollar». Cuyo origen no es atribuible a Estados Unidos sino a México (quizá por ello le fascina tanto a la gigantesca comunidad hispanohablante de nuestro tiempo).
Ya con más de tres centurias de irrupción, el dólar ha sido simultáneamente investido de «socialista» y «capitalista» mediante el cual diversidad de supremacías instauran el Terrorismo de Estado con sus representantes sempiternamente relevándose. Corvos a causa del peso de sus víctimas (que llevan adheridas a sus espaldas), poco reflexivos pero fervorosos materialistas, los herederos generacionales y amos o apropiadores del combustible fósil no son sesudos ni anhelan una magnífica reputación intelectual o académica: porque -con los billetardos imperiales- sobornan o timan a todas las clases sociales que los maquillan fijando la jurisprudencia del Derecho Internacional que, tácito, legitima el https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/22387-stockholm-syndrome.
Con verborrea y lujos de perdonavidas, los mercenarios les ocultan sus rictus de forajidos que se auto -inmortalizan y auto- confieren rangos de comandantes jefes con o sin charreteras. Quienes, además, son demasiado cobardes al momento de comparecer en cortes internacionales o comisiones para la defensa de los Derechos Humanos. Integran castas de incontaminados y puros que esputan improperios contra los modestos y miserables. Hasta que se demuestre lo contrario, son inmortales. Prohibido equivocarnos: esos, tales o cuales, son virtuosos gracias a los dólares que arrebatan a naciones atemorizadas.
Que un prócer impreso tenga investidura es antífrasis. Pero, su viabilidad no se la he concedido sino ciertas mujeres u hombres prestidigitadores mal famados que suelen, hábil e impunemente, robarlos a naciones para almacenarlos a su favor en bunkers, paraísos fiscales o baúles.
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