Mérida, Julio Miércoles 29, 2026, 08:25 pm
Más de un mes después de los devastadores terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio de 2026, las autoridades venezolanas han dejado de proporcionar balances actualizados y detallados sobre el número total de víctimas, desaparecidos y el alcance real de la tragedia. Este silencio, sin explicación pública alguna, genera inquietud y críticas entre damnificados, organizaciones humanitarias y la comunidad en general.
Los sismos, que ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia en la zona de Yaracuy y recientemente se descubrió que en La Guaira, afectaron principalmente los estados Vargas (la zona más devastada), Caracas, Miranda, Carabobo y otros cercanos, y constituyen el peor desastre natural registrado en la historia moderna del país.
Desde los primeros días tras la tragedia, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, nombrado “jefe del estado mayor para los campamentos transitorios” por su hermana, Delcy Rodríguez, difundió varios partes oficiales: la cifra de fallecidos subió rápidamente de 134 (el primer balance) a 5.546 (hacia finales de junio), con miles de heridos y damnificados.
Sin embargo, desde los últimos días de la semana pasada, el flujo de información oficial se ha ralentizado notablemente, a pesar de que las labores de remoción de escombros continúan y se siguen recuperando cuerpos.

Hasta el 24 de julio pasado, el último balance oficial reportado elevaba los fallecidos a 5.546, con alrededor de 16.740 heridos (cifra congelada desde el 4 de julio) y más de 17.907 personas sin vivienda, alojadas en campamentos temporales. Esa misma semana, el 23 de junio, tampoco se hizo la actualización.
Luego del 24 de julio, no se han publicado en las redes sociales vinculadas al gobierno la infografía de los afectados por los terremotos, aun cuando personas en La Guaira insisten en que bajo los escombros de muchas edificaciones aún hay cuerpos por rescatar.
Organismos internacionales han ofrecido cifras mucho más alarmantes desde el principio. La ONU estimó rápidamente más de 50.000 personas desaparecidas, con el temor de que muchos cuerpos permanezcan bajo los escombros. Algunas proyecciones del USGS y analistas advertían que el saldo final podría superar las 10.000 muertes, colocándolo entre los terremotos más letales de América Latina en décadas.
Plataformas ciudadanas como “Desaparecidos Terremoto Venezuela” han registrado decenas de miles de reportes (superando los 40.000-60.000 en picos iniciales), aunque con duplicados y actualizaciones por localizaciones. La ONU y otras agencias también calculan hasta 6,7 millones de afectados y daños materiales por 6.700 millones de dólares (alrededor del 6% del PIB venezolano).
Expertos y medios independientes destacan que el conteo oficial probablemente subestima la magnitud real, especialmente por la dificultad de acceso a zonas afectadas, la saturación de morgues y la identificación de restos
Mientras rescatistas y voluntarios continúan trabajando, el silencio oficial sobre el balance completo de víctimas y desaparecidos alimenta la incertidumbre. Organismos internacionales llaman a mayor transparencia para coordinar la ayuda humanitaria y la reconstrucción. Familias enteras aún buscan respuestas sobre sus seres queridos, en una tragedia cuya dimensión completa sigue sin ser revelada plenamente.
Con información de Efecto Cocuyo