Mérida, Julio Miércoles 29, 2026, 08:26 pm

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Hay que confiar en la ciencia no en cadena de rumores

El halo solar no es un presagio, es un juego de luz y hielo

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Anillo luminoso rodeando el Sol visto desde la ciudad de Mérida. Fotos Cidata/Cortesía.


***Las aureolas y los terremotos no están conectados. De tal manera que, no existe mecanismo físico conocido que conecte ambos eventos***


El halo solar es un espectáculo óptico fascinante, un anillo luminoso rodeando a la estrella central del sistema solar donde se encuentra el planeta Tierra que, cuando aparece, llama mucho la atención de las personas y sobre el cual se teje una serie de conjeturas, que muchos se dan a la tarea de replicar.


Es comprensible que, tras la experiencia traumática de los sismos del 24 de junio de este año, los sentidos estén en alerta máxima; sin embargo, es fundamental que la razón y el conocimiento guíen la percepción de la realidad.


El jefe del departamento de Divulgación Científica de la Fundación Centro de Investigaciones de Astronomía y Tecnologías Aplicadas “Francisco J. Duarte” (Cidata), Ángel Díaz, destacó que, lo primero que deben saber todas y todos es que se trata de fenómenos meteorológicos perfectamente explicables y no tienen absolutamente ninguna relación con terremotos, desastres inminentes o malos augurios.


“Un halo es un fenómeno óptico producido por la refracción y reflexión de la luz solar en cristales de hielo hexagonales que flotan en la atmósfera superior, específicamente en nubes del tipo cirrostratos, ubicadas a gran altitud (entre 5 y 10 kilómetros). Estos cristales actúan como millones de pequeños prismas o espejos y, cuando la luz del Sol los atraviesa en un ángulo específico de 22 grados, se descomponen y se desvían creando ese anillo luminoso que a veces muestra los colores del arcoíris”, explicó.


Añadió que, la presencia de un halo alrededor del Sol solo indica que hay humedad elevada en las capas altas de la atmósfera y que las temperaturas allí son lo suficientemente bajas como para que el agua esté congelada; un indicador de que se acerca un frente frío o un cambio en las corrientes de viento en altura, pero es un proceso tan cotidiano como la lluvia o el viento.

 

Halos y terremotos no están conectados
“La historia está llena de relatos que vinculan eclipses, cometas o halos con guerras y pestes, pero siempre han sido falsas correlaciones. Los terremotos ocurren por la liberación de energía acumulada en las placas tectónicas, en el interior de la Tierra, a kilómetros de profundidad. Los halos ocurren en la atmósfera, a pocos kilómetros de altura. No existe mecanismo físico conocido que conecte ambos eventos”, aseguró Ángel Díaz.


Por ello, desde el Cidata condenan que se aproveché el estado de alerta de la población para difundir desinformación, fomentando actos de irresponsabilidad que generan pánico.


“Observemos el halo con la misma curiosidad con la que observamos un arcoíris después de la lluvia. Ambos son poesía escrita por la física. No permitamos que el miedo opaque la maravilla de comprender nuestro mundo. La naturaleza nos habla, pero lo hace en el idioma de las leyes físicas, no en el de los presagios. Confiemos en la ciencia, no en cadenas de rumores”, agregó Díaz. /Prensa Mincyt/Cidata/Celina Sulbarán.





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